Amenazan de muerte a hija de militar: “Sabemos dónde paseás con tus hijos”

La víctima asegura estar en peligro real y que no cuenta con ninguna garantía: "Yo sé que son capaces de matar". Hace más de diez días que debe esconderse en distintos lugares. No es el único caso en su entorno.

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David ReyEscribe: David Rey

Lo que faltaba.

A la interminable secuencia de atropellos, persecuciones y hostigamiento por parte de la “justicia” argentina hacia los miembros de las fuerzas de seguridad que en la época de los 70 combatieron contra las organizaciones terroristas, se suma un hecho no menos aberrante y, por cierto, más preocupante aún: acaban de amenazar de muerte a la hija de un militar procesado por delitos de Lesa Humanidad. Lo mismo se da en el contexto de recientes reveses judiciales que parecen exasperar a quienes más se han beneficiado con el clima de venganza y revanchismo que durante más de diez años alentó el gobierno kirchnerista.

Este redactor acaso se hace eco de las desesperadas declaraciones de una persona que, mientras que aporta todos los pormenores, aterrorizada ruega que no sean consignados su nombre, ni el de su padre, ni mucho menos el de los jueces de la causa en la que está implicado. Aquello que un día comenzó por ser un insulto a través de redes sociales, hoy llega al penoso extremo de involucrar la vida de quienes nada tienen que ver con esta historia. “Me amenazaron con matarme. Me dijeron que me calle porque iba a terminar muerta…”, confió. Acto seguido, le aseguraron: “Sabemos dónde paseás con tus hijos. Vas a tener que cuidarlos cuando andes con ellos por la calle”.

De hecho, la persona con la que se contactó DAVIDREY.com.ar afirmó que hace días que se siente perseguida. Y que sabe quiénes, cómo y dónde la han estado observando. En fin, sabe perfectamente de dónde provienen las amenazas, pero de la misma manera en que no puede permitir que la prensa difunda con nombres y apellidos (con esta condición brindó su alarmante testimonio) tampoco puede denunciarlos ante la Justicia, y precisamente porque ellos, hoy, son la Justicia. “Estoy en peligro real”, confió a este medio, “fueron terroristas. Yo sé que son capaces de matar”.

“Están cebados de furia, y el foco, en este momento, soy yo. Son capaces de cualquier cosa con tal de seguir teniendo el poder”, dijo la persona amenazada. “Yo no tengo nada que ver con nada. Lo único que hice fue intentar defender a mi papá. Yo, hoy, no estoy segura en mi ciudad. Estoy muy insegura. Y vivo movilizándome de aquí para allá con mis hijos. Estamos muy solos. Soy hija de un militar y sé, más o menos, cómo manejarme en ciertas circunstancias. Pero no sé… hasta cuándo voy a poder seguir así. No hay ninguna garantía tanto para mí como para la vida de mis hijos. Es muy peligrosa esta situación. Ellos están perdiendo poder, y no hay nada más peligroso que un terrorista perdiendo poder. Son capaces de cualquier cosa. El terrorista, para sembrar pánico en la población, mata a uno. Y estas personas no tienen ningún drama en seguir matando”.

A todo esto, agrega dos angustiosos precedentes: “A mi papá ya intentaron matarlo. Somos varios los testigos de que quisieron matarlo. Yo sé que hoy me quieren hacer daño a mí para dejarle un mensaje encubierto a la sociedad. Hoy no me animo a salir de esta habitación, y mañana ya sé que me tengo que cambiar de lugar”.

“Están cebados de furia y el foco, en este momento, soy yo”.

Por otra parte, confió a DAVIDREY.com.ar que entre los tantos allegados que fueron perseguidos y amenazados, como ella, hubo quien – por temor – incluso tuvo que irse de este país. “Le habían puesto un matón para que lo siguiera a todos lados, igual que a mí”, añadió.

Este humilde redactor lamenta no sólo la necesariamente escueta información aquí ofrecida sino que además se excusa ante el lector por la inusual práctica de referir entidades sin nombres y hechos más bien imprecisos. Acaso estas cuestiones configuran la condición sine qua non para poder reflejar el calvario de una persona que hoy no sólo teme por su vida sino además por las de sus hijos, El hecho también sirve para ilustrar el “costado oscuro” de los juicios de Lesa Humanidad que se llevan a cabo en Argentina.

Testimonios falsos, memoria “construida” (léase inventada, falseada), fiscales militantes, jueces con pasado terrorista, indemnizaciones que prácticamente las víctimas pagan a sus victimarios, ya casi 400 Presos Políticos muertos en cautiverio… son apenas algunos de los “ítems” que completan toda esta grosera farsa que propone retrotraernos cuarenta años en el tiempo y a la que ahora se suma una no menos significativa cuestión: la amenaza de muerte.

En fin: es cierto que con el advenimiento del macrismo no se han visto grandes cambios en materia de terminar con los “circos judiciales” en torno a los años 70, pero al menos sí podría deducirse el poco interés oficial en lo que respecta a involucrarse en la cuestión (más allá de alguna impostura estrictamente “protocolar”, “correctista“). Ya no se presiona tanto a los jueces como antes, lo cual es suficiente para que al menos algunas causas adquieran virajes repentinos que, en definitiva, desnudan la tan capciosa como enfermiza naturaleza de los llamados “juicios de lesa”.

Están perdiendo poder, efectivamente… pero no por otra cosa que por la propia inercia de un entremés corrupto que ya no cuenta con tanto apoyo oficial. Están perdiendo poder porque antes se relamían encerrando, torturando y matando generales… ahora tienen que satisfacer esa misma psicosis homicida amenazando a simples ciudadanos: “Callate porque te vamos a matar (…). Sabemos dónde paseás con tus hijos. Vas a tener que cuidarlos cuando andes con ellos por la calle”.

Claramente, son psicópatas: no les basta con la amenaza propiamente dicha, acaso ni les satisfaría la concreción de la misma sino que necesitan tocar donde más duele. Disfrutan del hecho de provocar indefensión en el objetivo, en la víctima. Es su modo de ser en la vida: saben lo que hacen, abrazan la firme decisión de dañar. Perversos así, durante mucho más de doce años ocuparon cargos públicos y han sido nada menos que reivindicados por todo el arco político, toda la prensa nacional y buena parte de la ciudadanía argentina, la que sin embargo votó un cambio de escenario hace poco.

A esta última, dadas las circunstancias, resta apelar en función de hacer primar el sentido común por sobre todo resabio político e ideológico. Mientras usted, lector, termina de leer este artículo, la persona que me concedió esta entrevista y que, por precaución, no puede dar su nombre, está cambiando de domicilio para seguir escapando de los matones que la amenazaron con matarla a ella y a sus hijos. ¿Y si fuera usted, lector…? ¿Qué esperaría de los argentinos?

Ojalá, gracias al sentido común de los argentinos, dentro de poco sea posible contar esta misma historia… con nombres y apellidos. Y que, por cierto, sea la última historia de estas características.


Por precaución, DAVIDREY.com.ar no subscribe el material documental que cerciora la validez de la información brindada.