Cuanto peor, mejor

Cuanto peor, mejor

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Escribe: David Rey

La gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, empleó la frase “cuanto mejor, peor” para ilustrar el espíritu de aquellos gremios que, hoy por hoy, tienen por objeto entorpecer la vida institucional de la provincia.

Y tiene razón, por supuesto. De hecho, la expresión “cuanto peor, mejor” fue la misma que utilizaron, en su momento, los referentes de los principales ejércitos terroristas que, cuarenta años atrás, asolaron nuestros país y declararon nada menos que la guerra a nuestro Ejército Nacional.

Al igual que los bandidos del pasado, los actuales agitadores abrazan el propósito sistemático de generar la idea de caos, desencuentro, violencia. Cuanto peor esté la cosa, para ellos es mejor… y son estrictamente consecuentes con lo mismo. Es que, dada su naturaleza facinerosa, solo en un clima de confusión y podredumbre pueden ellos sentirse realizados, lo mismo que un cerdo que se revuelca en el lodo o una colonia de gusanos desmembrando carne muerta.

Cuanto peor, mejor. Efectivamente.

¿Te acordás, María Eugenia, cuando asumiste la gobernación y tus primeras palabras no tuvieron otro objeto que intentar congraciarte con estos sectores que te desprecian naturalmente? ¿Te acordás cuando mencionaste que ibas a seguir apoyando los espurios juicios de Lesa Humanidad, cuando aseguraste que el Estado iba a seguir siendo absurdo querellante en estas causas del odio?

Te los quisiste meter en el bolsillo, ¿no? Los quisiste calmar. Te quisiste congraciar con ellos. No te importó el sufrimiento de miles de Presos Políticos Argentinos y el de miles de familias afectadas por este flagelo maldito del “curro” de los Derechos Humanos y del “cuanto peor, mejor”; fue más importante, entonces, guiñarles un ojo a estos delincuentes.

Perdón… ¿y te pensás, acaso, que no son exactamente los mismos que ahora te quieren arruinar los días a vos?

Ahí los tenés, entonces… a tus nuevos amiguitos. Con la depravada complicidad de distintos sectores políticos y ante el cobarde silencio de tus colegas gobernadores, te están haciendo la vida imposible y están llevando tu provincia al caos porque, para ellos, como vos bien señalaste, cuanto peor… es mejor.

Señora gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, bienvenida a la Argentina. Y bienvenida al club. No nos une el amor sino el espanto, ¿no? Quizá ustedes quieren un país y nosotros otros; quizá soñamos cosas muy diferentes e incluso antagónicas. Sin embargo, hoy podemos decir que, a pesar de todo, nos une un enemigo en común.

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