El socialista

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CapturaPor Cristhian Leonardo Blanc (*)

EL socialista clama por la redistribución de la riqueza, pero no la de él, sino la tuya.

El socialista pide justicia social. No justicia.

El socialista despotrica contra el mercado, pero cuando va al shopping o al supermercado disfruta de la gran variedad de productos, precios y formas de pago que el mercado le ofrece.

El socialista condena el consumismo. Pero apoya políticas que estimulan el consumo de manera irresponsable.

El socialista publica en Facebook loas a la Cuba comunista y critica a EE.UU. Sin embargo, tanto Facebook, como internet en general, y posiblemente hasta su computadora tuvo su origen en EEUU; casi nada o nada de lo que utiliza fue producido en Cuba ni demás países comunistas.

El socialista se horroriza de Pinochet, pero admira a genocidas como Castro, el “Che” Guevara, Stalin, entre otros.

El socialista se asume pacifista. Excepto cuando tira piedras, palos y molotovs a la policía y a su vez causa roturas de vidrieras, toma universidades y calles, a veces incluso cubriéndose el rostro y exhibiendo palos y piedras.

El socialista asegura que el capitalismo cosifica al ser humano.  Sin embargo, en el socialismo la persona es absorbida por el colectivo perdiendo su individualidad.

El socialista dice que el FMI es la representación del capitalismo salvaje. Ignora que el FMI fue ideado por Keynes, un socialista.

El socialista pide que el salario del trabajador sea digno, pero apoya el aumento del gasto público que se financia con la inflación que destruye el poder adquisitivo del asalariado.

El socialista culpa al capitalismo de la pobreza en África. La mayoría de los países de África son socialistas.

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El socialista asegura que el capitalismo es un sistema caduco y acabado y se asume a sí mismo como progresista y revolucionario. Se considera a Platón  (427347 a. C) un precursor del socialismo.

El socialista se promulga a favor de la igualdad de las personas. En ese intento de igualación destruye la igualdad ante la ley.

El socialista culpa del calentamiento global al capitalismo salvaje. En el planeta Marte también se sufre de calentamiento global; hasta el momento no se sabe qué tan capitalistas son los marcianos.

El socialista quiere que subsidien la cultura, el arte y demás actividades que él dice apreciar. Tanto las aprecia que no quiere pagar por ellas, quiere que se las paguen los demás.

El socialista acusa al defensor del capitalismo de fascista. Ignora que el fascismo fue un movimiento anti capitalista y socialista.

El socialista quiere que los empresarios reinviertan en el país, no que se lleven el dinero al exterior. Pero el sistema que él defiende no le ofrece al inversor seguridad jurídica ni respeto a la propiedad privada.

El socialista está en contra de la sumisión al poder. Propone que el Estado asuma al control de la economía y decida sobre los aspectos cruciales que afectan a la sociedad.

El socialista idolatra los servicios estatales. Pero suele hacer excepciones cuando se enferma o tiene que decidir a qué colegio enviar a sus hijos.

En fin… El socialista defiende un sistema destructivo, ya refutado por los teóricos y la experiencia, pero a pesar de ello, insiste, insiste, insiste…. ¿Por qué será?

(*) cristhianblanc@hotmail.com – facebook.com/cristhian.blanc

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