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Escribe: David Rey

Tras un largo cautiverio, y sin haber recibido la atención médica necesaria, finalmente falleció el General Luciano Benjamín Menéndez. Al fin se acabó su agonía. La noticia fue festejada por el 100% de los medios informativos argentinos, cómplices, hoy más que nunca, del genocidio sistemático que todavía hoy, en tiempos del macrismo, se está llevando a cabo en Argentina contra los vencedores de la guerra contrarrevolucionaria. Hoy vamos a hacer un intento para recordar al General de División Luciano Benjamín Menéndez con la debida justicia. Por esto mismo, nadie mejor que un militar de alma para referirse a un camarada. Por eso hemos procurado el testimonio del Coronel Guillermo César Viola.

DAVID REY: Me gustaría saber cuál es el legado del General Menéndez como militar. ¿Dónde participó?

GUILLERMO CÉSAR VIOLA: El General de División Luciano Benjamín Menéndez, que había nacido en 1927 y que murió hace 2 días a la edad de 90 años, con prisión domiciliaria, era un hombre que se destacó siempre a lo largo de su carrera militar. Pero fundamentalmente donde más tomó conocimiento el común de la gente, porque quienes abrazamos la carrera de las armas lo conocíamos perfectamente bien, fue cuando se desempeñó como Comandante del entonces 3º Cuerpo de Ejército que tenía su sede en Córdoba, desde septiembre de 1975 hasta septiembre de 1979. En esos 4 años condujo esa gran unidad de batalla que tenía responsabilidad en una jurisdicción amplia: Córdoba, Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis, Santiago del Estero y Tucumán. Y todo esto fue durante las décadas del 60 y del 70, los años en donde cada vez fue cobrando mayor virulencia la guerra revolucionaria que se desató en Argentina, recordemos que la misma comenzó en 1959 con los Uturuncos, finalizó en 1989 con los ataques a los cuarteles de la Tablada (30 años), y después tuvo 2 coletazos más, como fueron el ataque a la AMIA y el ataque a la Embajada de Israel. No como decía la señora que nos desgobernó durante 12 años con su marido que decía que Argentina había sufrido dos ataques terroristas y hacía mención solamente a la AMIA y a la Embajada de Israel olvidándose de los 30 años anteriores.

Este hombre siempre asumió con total responsabilidad todo el accionar antiterrorista en el ámbito de su responsabilidad profesional. Y eximió siempre de la misma a todos quienes fueron sus subordinados. Un hombre íntegro, intachable, honesto, realmente responsable y un brillante profesional militar. A mí me llena de orgullo poder referirme al querido General Luciano Benjamín Menéndez, y poder decir esto, para que por lo menos una voz más de las pocas puede decirle a la ciudadanía, una de cuyas características principales es la amnesia, quién era el General Luciano Benjamín Menéndez. Un hombre que amaba a su familia, a nuestra Patria, al Ejército argentino, y siempre condujo con hidalguía, y era un constante ejemplo personal, a todos quienes tuvimos alguna vez el altísimo honor de ser sus subordinados. Yo tuve el honor de tenerlo como Comandante cuando me destacaron en Tucumán y cuando se produjo la movilización por el tema Chile.

D.R.: En la lucha, en la guerra, ¿qué lo caracterizó en el frente?

G.C.V.: Era un hombre que jamás “esquivaba el bulto”. Siempre estaba al frente de sus subordinados. Una anécdota: cuando se hizo cargo de la Operación Independencia, hizo una formación en el monte tucumano: las tropas formaron, se produjo el relevo del Comandante cuando se hizo cargo del Tercer Cuerpo, se formaba en cuadro, se cantaba el Himno Nacional, se hacía el traspaso del mando, una ceremonia militar como se hace en los cuarteles, pero en medio del monte tucumano, cuando ya las operaciones habían comenzado, con todo el riesgo que eso presentaba. Ese es un ejemplo que lo pinta de cuerpo entero, un modelo a seguir. Otro ejemplo, es que este hombre durante 1978, durante el conflicto del Beagle, como Comandante de Cuerpo, estaba considerado como la punta de lanza de lo que se llamaba “Operación Soberanía”, que era cuando estuvimos a punto de entrar en guerra con Chile. Él estaba al frente de su Comando de Cuerpo. Cuando uno ve que está al frente un superior de estas características, de esta catadura moral, realmente va “al frente” con total tranquilidad. Un hombre intachable, totalmente al revés de lo que dicen casi todos los medios.

D.R.: ¿Él que pretendía con la guerra contra Chile, entonces? ¿Él quería llevarla adelante?

G.C.V.: No fue una guerra, fue una operación de movilización. No te olvides que nadie odia más la guerra que el militar porque es el único que la conoce por dentro. El General sabía que llegado el caso, si había que entrar en operaciones, a él no le iba a temblar el pulso para conducir a su gente, como de hecho estaba decidido a hacerlo. Argentina en esos momentos estaba en una situación límite con respecto a Chile y todo el tema del conflicto del Beagle y lo que derivó después en la mediación de su Santidad y el reconocido Cardenal Samoré logró frenar todo este tema. De hecho, las tropas comenzaron a movilizarse y a pocos kilómetros de la frontera se recibió la orden de cesar.

D.R.: He consultado a personas de toda índole y, por lo general, he recibido comentarios positivos respecto de Luciano Benjamín Menéndez, y me han dicho que era una persona que iba al frente, que con su propio accionar pretendía envalentonar a la tropa.

G.C.V.: Era un ejemplo para sus subordinados, en las circunstancias difíciles estaba siempre al frente dando el ejemplo.

D.R.: O sea que podría haber muerto en un enfrentamiento contra las fuerzas subversivas.

G.C.V.: Por supuesto. Nunca estuvo encerrado en un escritorio, al contrario, siempre estuvo al frente de su tropa.

D.R.: No te pregunto sobre el Gral. Menéndez como militar sino como persona. ¿Cómo fue como persona?

G.C.V.: Era un hombre íntegro, intachable, de una moral realmente envidiable. Era un hombre que era un ejemplo, que amaba a su familia. Si tuviese que hacer una comparación, era como una especie de San Martín. Yo lo veía así porque realmente lo admiraba, pese a que las dos veces que lo tuve como Comandante, lo tuve por períodos cortos.

D.R.: ¿Llegó a ser su amigo?

G.C.V.: No, era mi superior. En el Ejército tenemos superiores y subalternos, y en los compañeros de promoción por supuesto siempre hay algún amigo.

D.R.: ¿Era muy estricto?

G.C.V.: Era un militar 100%. Era un hombre correcto. El hombre que trabajaba bien no tenía problemas con él.

D.R.: Otra cosa que me dijeron es que incluso los superiores de él le temían, porque acostumbraba a pelearse con sus superiores, para garantizar que los estaban debajo de él estuvieran bien.

G.C.V.: Era un hombre que se hacía respetar y, como sobresaliente superior que era, se tiene preocupar hacia arriba (el Ejército es piramidal) para lograr para sus subordinados lo que tenga que lograr en función de la misión que haya que cumplir. Era respetado no solamente por sus subordinados sino por sus superiores, no era que le temían.

D.R.: ¿Era un hombre de cultura?

G.C.V.: Sí, por supuesto, era un hombre culto.

D.R.: Por lo que puedo inferir, era un patriota.

G.C.V.: Era un patriota y su fallecimiento ha sido una enorme pérdida.

D.R.: ¿Qué es lo que al General de División Luciano Benjamín Menéndez le ha endilgado la “injusticia” argentina, para ser la persona, según los titulares, con “mayores condenas de lesa humanidad” de la historia?

G.C.V.: En primer lugar, en el 2010 Menéndez se había negado a declarar ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N.º 1 de la ciudad de Córdoba en el juicio oral mal llamado “Crímenes de Lesa Humanidad”, desconociendo la validez de esos juicios por ser inconstitucionales. De movida él planteó este tema, cosa que sabemos todos, y que la mayoría de los camaradas que ha caído en toda esta persecución, ya llevamos 2228, y han pasado 300 situaciones procesales, todos han planteado lo mismo.

D.R.: ¿Cuántos muertos en cautiverio hay?

G.C.V.: Hasta el día de hoy, 435 muertos en cautiverio, de los cuales 94 fallecieron desde que asumió el presidente Macri, que equivale al 19,52% del total general, porque cada vez son más ancianos y se muren más rápido.

Él desconoció la validez de los juicios por ser inconstitucionales, y lo planteó de forma escrita y oral en cada audiencia. Pero siempre asumió la total responsabilidad de todo el accionar antiterrorista en el ámbito de su responsabilidad profesional y, con esas declaraciones, eximía a todos sus subordinados. El expresidente Menem lo indultó en el año 1990, pero en el año 2005 la “justicia” declaró inconstitucionales esos indultos y lo procesa, como a tantos otros, por delitos de Lesa Humanidad. A él lo han vinculado a no menos de 139 causas y lo imputaron en 800 causas más, y fue la persona que más condenas a prisión perpetua recibió en la historia argentina, exactamente 13 condenas.

En el juicio del 2008 el General Menéndez reivindicó el accionar de las Fuerzas Armadas y de la Fuerza de Seguridad que combatieron el terrorismo subversivo que asoló en nuestra Patria por disposición de los gobiernos constitucionales, puntualizando que iniciaron ese sangriento período de nuestra historia, que atacaban a gobiernos democráticos en las décadas del 60 y del 70.

D.R.: A pesar de todo lo que ha sufrido el General Menéndez, como tantos otros imputados por los llamados delitos de Lesa Humanidad, el sufrimiento que además se trasladó a sus familias, nunca han aflojado. Siempre la convicción por delante, la Patria por delante, y después uno como un servidor en la medida que sea. No es que alguna vez, siguiendo el cántico de la prensa, de los DD. HH., hay uno que dice: “Bueno, está bien, tienen razón, nos equivocamos”. No, ellos desde el primer momento defendieron el gobierno democrático constitucional de Isabel Perón que los mandó a aniquilar la guerrilla, y hasta el día de hoy, incluyo ya fallecidos, se han llevado ese honor a la tumba.

G.C.V.: Un detalle que es digno de resaltar. El Gral. Menéndez se encontraba internado últimamente en el Hospital Militar de la ciudad de Córdoba, desde el 7 de febrero porque tenía una dolencia cardíaca, la cual se sumó a una serie de afecciones de distinta gravedad que lo estaban aquejando desde hacía mucho tiempo y pese a lo cual la justicia prevaricadora nunca dejó de perseguirlo, hasta enviándole peritos forenses en momentos oportunos a fin de constatar su situación de salud, para poder continuar contando con su presencia en las diversas “funciones circenses judiciales en desarrollo”. Lo continuaron persiguiendo hasta el último día. Por eso que cuando falleció el 27 de febrero de este año, a los 90 años de edad, realmente fue para quienes amamos la carrera de las armas y para los que hemos disfrutado la sagrada profesión militar, la pérdida de este superior fue un golpe muy duro.

D.R.: Le iba a preguntar cómo ha sido su calvario en prisión. A mí me contaron una anécdota de él, que los “DD. HH.”, cuando él fue preso, no lo pusieron en la cárcel junto con sus camaradas sino que hicieron todo lo posible para llevarlo preso con los presos comunes.

G.C.V.: No fue así. Yo lo he visitado dos o tres veces en la cárcel de Bower, en Córdoba. Estaba junto al resto de los camaradas de las distintas fuerzas ahí presos. Estuvo preso en el Complejo Penitenciario Federal 1, dentro del cual está el famoso Hospital Penitenciario Central 1, digo “famoso” porque ahí hay un grupito de kirchneristas que está demorado en estos momentos. Estuvo ahí estoicamente, soportó la prisión. Lo he visitado asiduamente en el Complejo de Ezeiza, estaba encerrado en una habitación, tenía atención médica mínima porque en ese hospitalito no hay ningún tipo de complejidad. Bastaba que un preso dijera que andaba con problemas de salud entonces rápidamente decía la Justicia que tomó la determinación y lo mandó, pero lo mandaron a un lugar donde no había complejidad, y estoy hablando de hace pocos años, murió con 90 años, o sea que ya había pasado largamente los 80 cuando cayó ahí. Por supuesto que hubo intentos de hacérsela cada vez más difícil, como dicen los de los DD. HH., “Cárcel común para los genocidas”.

Ahí lo respetaban mucho sus subordinados del Ejército argentino y muchos superiores, sino también todos los camaradas de otras fuerzas que compartían prisión con él, y los mismos integrantes del Servicio Penitenciario sabían que no era cualquier cosa. Incluso a veces asistía solo a una audiencia circense judicial en Bower, cuando lo llevaban al Tribunal para ventilar una de las tantas causas en las cuales lo involucraban. De un lado todos los familiares de los que habían sido los terroristas supuestamente desaparecidos y del otro lado él solo, a veces venían algunos camaradas más. Pero él nunca esquivaba las audiencias.

D.R.: A mí me han dicho que como defecto, él no era tan humilde como el Gral. Videla o el Gral. Bignone. ¿Qué podríamos responder a eso?

G.C.V.: Cada uno tiene su opinión, cada uno dice lo que quiere. El Gral. Menéndez nunca me dio ningún tipo de demostración contraria a todo lo que he dicho de él, no sé qué habrán querido decir. Pero siempre lo vi una persona correcta, nunca lo vi jactancioso. Es más, andaba con serios problemas porque su familia a duras penas durante un tiempo tampoco podía cobrar la pensión, le han hecho todo el daño inconmensurable e impensable del mundo. Yo estuve personalmente en la gestión para tratar de regularizar esta tremenda irregularidad que su mujer no pudiera cobrar la pensión. Pero nada que ver con eso de que no era humilde. Era un hombre de carácter firme, de carácter fuerte, que no es lo mismo que decir que no era humilde. Era un hombre de prestancia, que imponía respeto, respetable y respetado y era una gran persona. Conozco parte de su familia, excelente padre, un camarada de armas muy cercano a mi promoción era uno de sus hijos. No comparto las barbaridades que dos por tres se escuchan o se leen por ahí respecto de lo que se dice en contra de él.

D.R.: Yo quisiera que usted, como subordinado, como persona adulta, no como militar, que me encuentre algo para reprocharle, en la lucha contrasubversiva…

G.C.V.: Honestamente, no encuentro nada para reprocharle, porque las cosas que habitualmente uno podía profesionalmente ver que se podían mejorar, él siempre estaba un paso adelante. Este hombre para mí era un ejemplo, un modelo a seguir. Si le tuviese que reprochar algo, sería “por qué se fue, mi General”, pero lo digo desde el corazón, porque realmente padecí mucho su fallecimiento.

D.R.: Si Argentina tuviera que recordarlo con justicia, más allá de los Derechos Humanos, del kirchnerismo, del macrismo, de todo este humo narcótico, ¿cuáles son las dos o tres cositas que el Gral. Menéndez dejó para nuestro país?

G.C.V.: El amor a la Patria, su inclaudicable lucha por los valores, muchos de los cuales hoy se han perdido. Ha sido un ejemplo como persona.

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