“Nuestra lucha fue para vivir en una República”

“Nuestra lucha fue para vivir en una República”

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Escriben: Martín Rodríguez (*) y Juan Carlos Jones Tamayo (**)

A nuestros camaradas del Glorioso Ejército Argentino:

Hace pocos días nos llegaron dos artículos publicados, supuestamente, por M.S.; inferimos que el mismo sería un oficial retirado.

Los artículos en cuestión han sido titulados como “El espíritu de cuerpo… lo que nunca debimos haber perdido”, y el otro “¿Dónde está el Ejército Argentino…?”.

Disentimos con ambas publicaciones.

Nosotros creemos que lo que realmente nos une y nos mantiene firmes (sin importar el lugar desde donde hablemos) es justamente el Espíritu Militar, que es la única verdad de lo que alguien llama “espíritu de cuerpo”.

Somos “Prisioneros de Guerra” y “Presos Políticos”. Anteriormente ya hemos aclarado desde este alejado penal que, a nuestro humilde entender y genuino sentimiento, son distintas clasificaciones de un ilegal cautiverio, pero somos a la vez detenidos en esas dos categorías.

LEA: Prisioneros de Guerra y Presos Políticos

Acá, en Güemes, sí sabemos y sentimos qué es el “Espíritu de Cuerpo” y tenemos muy en claro el “SENTIDO DE PERTENENCIA” al Ejército Argentino, el que nunca nos abandonó como Institución: siempre estuvo con nosotros de diferentes maneras.

Nunca acusamos ni degradamos a quienes fueron nuestros conductores en la guerra contra la subversión, quizá porque tuvimos el honor de compartir con muchos de ellos la lucha y la prisión en cárceles comunes. Vimos de su espíritu, pese a sus años, y nos sentimos orgullosos de pertenecer al mismo Ejército (el de ayer, de hoy y de siempre).

Esto es, en apretada síntesis, lo que nos inculcaron en la formación en el Colegio Militar de la Nación, en la Escuela Sargento Cabral y en la Escuela General Lemos. Sentimiento que se consolidó e incrementó a lo largo de nuestra carrera, en los cuarteles.

No preguntamos qué hicieron los “hoy” detractores cuando un pusilánime descolgó los “cuadros” de los Generales Videla y Bignone en el Palomar. Nosotros ya estábamos presos o camino a estarlo; pero no estábamos equivocados ni confundidos.

Tampoco preguntamos qué hicieron cuando un infiltrado dijo por televisión “Delinque quien”, abriendo la puerta para que se persiga a sus subordinados, no a él.

Acá sabemos qué es el Espíritu de Cuerpo, acá está presente. Vemos, gracias a Dios, que los jóvenes oficiales y suboficiales que siguen egresando de los Institutos Militares son instruidos, capacitados y educados en los mismos principios de siempre; y que muchos de ellos siguen con espíritu y vocación militar esta carrera pese a tener a sus padres, parientes o amigos presos, demostrando que el espíritu permanece intacto. También así es para quienes los conducen. Estamos orgullosos de sentirlo así.

Ésta, nuestra actual situación, es un destino militar más que Dios y la PATRIA nos dio para continuar sirviendo.

Cuando el pasado 9 de Julio vimos por televisión desfilar a las nuevas generaciones de soldados junto a los queridos ex combatientes de Malvinas y de la “Operación Independencia”, inflamamos nuestros pechos con orgullo y una voz en nuestro interior nos decía: “Este es mi Ejercito”.

Nuestra querida Institución, tan querida, el Ejército, podrá tener entre sus filas individuos que solo sienten por ella lo que obtuvo o ganó gracias a ella. No sienten por ella lo que ellos le podrían haber dado. Ese es el caso de los “Banquitos” o “delinque quien”.

Esos simples oportunistas y “miserables” (al decir del ex teniente Coronel Aldo Rico, con quien solo compartimos ese término), no representan a nuestro Ejército, es más, son los que lo denigran.

Ellos no son NADA si comparamos o consideramos a los cabos y subtenientes de aquel 1975 (Operación Independencia) en adelante.

Hoy somos prisioneros por defender a la Nación de los guerrilleros, terroristas y marxistas que pretendieron tomar el poder por la fuerza.

Nuestra lucha fue y será para vivir en una verdadera REPUBLICA y no pelearnos por intereses espurios y antidemocráticos.

A todos los detractores de hoy, a usted señor MS, nosotros les preguntamos: ¿Dónde estaban, qué jerarquía tenían y qué actitud tomaron cuando se bajaron los cuadros de los Directores del Colegio Militar? ¿No eran ya ustedes Oficiales Superiores o Jefes? ¿Recién ahora critican?.

Aquellos que critican al “espíritu de cuerpo” y al Ejército, les pedimos que nos aclaren esos interrogantes.

Una de nuestras frases que sintetizan nuestro sentimiento es: “Con orgullo estoy cómo y dónde estoy, sólo por lo que fui, lo que soy y lo que siempre seré, un oficial de GLORIOSO EJERCITO ARGENTINO”.

“SOLDADO, NUNCA TE ARREPIENTAS NI PIDAS PERDÓN POR DEFENDER A LA PATRIA”. 

(*) Martín Rodríguez
TCnl (R) – Prisionero de Guerra
Licenciado – Preso Político

(**) Juan Carlos Jones Tamayo
Cnl (R) – Prisionero de Guerra
Licenciado – Preso Político

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