Transcripción:
Dato mata relato. ¡Adelante!
4 de enero del 77, diez y media de la mañana. En un control de tránsito en San Justo, Montoneros asesina de varios disparos al soldado conscripto Guillermo Dimitri, quien, antes de morir, vació el cargador de su fusil sobre sus atacantes. Entre los heridos estaba la terrorista Ana María González (la joven que, con 18 años, asesinó al General Cesáreo Cardozo tras hacerse amiga de su hija y colocarle una bomba debajo de su cama). González falleció tras rechazar ir a un hospital y correr riesgo de ser detectada por las autoridades. Según ellos confiaron, los mismos Montoneros hicieron desaparecer su cuerpo para que “no cayera en manos de la Policía”. Cuando los zurdos te discutan el número de desaparecidos, hay que preguntarles si ellos no están sumando los que ellos mismos hicieron desaparecer.
Un año después, el mismo día, en Lomas de Zamora, fallecería el Policía Bonaerense Francisco Quintana tras intentar desactivar una bomba de Montoneros.
Un 05 de enero del 77, la misma banda de criminales asesina a otro Policía Bonaerense, en La Plata, mientras esperaba el colectivo. Se trata del Cabo Eduardo Schowindt. Dejaron huérfanos a cuatro hijos.

Pocas personas saben que, el mismo año de la revolución cubana (1959), estos impostores trataron de exportarla a 4 países más de Centroamérica, donde fracasaron rotundamente dado que eran pésimos militares y de que ya no contaban con el apoyo de Estados Unidos. Hasta de Haití los sacaron como ratas por tirante. Con el aval de la Unión Soviética, el 06 de enero de 1966, se crea la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), un instrumento continental que usarían para, mediante la subversión cultural, ganar el terreno que perdían en el plano militar.
En tanto que prostituían la prensa, la cultura y la política, fomentaban la formación de guerrillas urbanas y rurales con la expectativa de que tanto obreros como campesinos irían a sumarse a las filas combatientes. Desgastadas las instituciones, luego las atacarían para imponer el modelo socialista. Pero también aquí fracasarían olímpicamente puesto que los trabajadores, en lugar de pasarse al bando terrorista, los mandaban en cana.
En rigor, buena parte de la victoria contra el terrorismo se debe a la gente humilde, la que no dudó un segundo cuando hubo que elegir entre renegar de nuestra Patria o mandar al infierno a sus enemigos.
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