Transcripción:
Sin esto, no hay memoria completa.
Un 29 de enero de 1975 Montoneros secuestra en Mar del Plata al empresario Carlos Dazeo. Lo someten a “juicio popular” por explotador y lo liberan días después tras el pago de 200 millones de pesos. Un mismo día, pero del 76, las mismas palomitas de la paz asesinan al cabo 1ero. del Ejército Argentino Edgardo D’Alessandro, mientras que, en otro operativo en Munro, asesinan a los directivos de la fábrica Bendix, Jorge Sarlenga y Alberto Olavarrieta, y al cabo de la policía Bonaerense Juan Carlos Garavaglio. La idea original era asesinar a dos directivos más, cuyas oficinas fueron destruidas con granadas.
30 de enero de 1975, Montoneros asesina a un policía tras ataque y robo a dependencias policiales en Vicente López. Mismo día, pero del 76, tras un allanamiento en el barrio San Vicente de Capital Federal, se resiste a su detención la terrorista Adriana María Esper de Maggio, nombre de guerra: “Malena”. Cuando los zurdos te digan que sus referentes morales fueron “asesinados”, mostrales cómo la misma revista “Evita Montonera” reivindicaba a quienes “morían en combate” y con una granada en la mano. “Malena” tenía 28 años, era madre de una bebé, psicóloga, maestra jardinera… y subteniente de Montoneros. Una dulzura, ¿no?
Un 31 de enero del 73, en Rosario, 6 subversivos, tras secuestrar un taxi, asaltan la Cooperativa de Crédito de Bella Vista, asesinando finalmente al sargento José Ardizzone, que allí cumplía un servicio de adicional. El terrorismo, fundamentalmente el ERP, se había propuesto, entonces, la tarea de incrementar las acciones armadas para generar tal clima de violencia que impidiera las próximas elecciones y, por ende, el regreso de la democracia, a la que consideraban “una solución burguesa”.
Muchos políticos de entonces, entre ellos el mítico Ricardo Balbín, creían ingenuamente que la “normalización institucional” dejaría sin argumentos a los terroristas y, por arte de magia, estos dejarían de atentar contra el país. Pero esta gente ignoraba que el terrorismo no era un problema argentino sino un plan continental, en el marco de la Guerra Fría, digitado por Cuba y la Unión Soviética para instaurar el comunismo en toda América Hispana. En fin, te la contaron cambiada. Estos criminales no querían tu democracia ni mucho menos tu libertad. La “revolución” y la “liberación” para ellos era equivalente a la esclavitud que, gracias a Dios (y a nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad), no pudieron concretar.
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