¡Despierten! «Se vacunó a las 6, a las 7 ya estaba internada. ¡No es casualidad!»

Candela Núñez, de 14 años, desarrolló una encefalitis grave tras haber sido inoculada. Puede quedar con secuelas para toda la vida. Los médicos "no descartan" que sea un efecto "posvacuna". Su papá dijo: "No soy antivacuna, pero ahora desconfío de todas. ¡Están experimentando con nosotros"!

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Clic en la imagen para ver entrevista.

Escribe: David Rey

Claudio Núñez se corta cuando habla de su hija, Candela. «Si pudiera volver el tiempo atrás», dice. Pero el tiempo no se puede volver atrás, él lo sabe… y, como a muchos papás, les queda una sola opción: pedir explicaciones.

«Realmente yo confié en toda esta gente», dice Claudio, entre lágrimas, «ahora quiero que vengan y se hagan responsables de lo que le pasó a mi hija. Que me pidan ‘perdón’, por lo menos, por lo que le hicieron a mi hija. Le pido a Dios que ella quede bien, sin secuelas… o que quede como quede, pero que esté conmigo acá«.

No es «casualidad». Es CAUSALIDAD

Candela, de solo 14 años, se «vacunó» el 23 de noviembre a las 18 horas. A las 19 ya estaba internada, se había desmayado dentro del colectivo que la devolvía a su casa, en Merlo (Buenos Aires). A la medianoche empezaría a convulsionar… y lo que en un principio comenzó siendo un día normal terminó convertido en una verdadera pesadilla. La peor pesadilla de todas.

Karen Núñez, la tía de Candela, desesperada, escribió una nota en Facebook, que recogió DAVIDREY.com.ar. Fue como la explosión de una bomba atómica, al punto de que el mismo Ministerio de Salud de la Nación debió contactar a la familia… y agilizar las cosas para que Candela fuera atendida como la gente.

Es que, entonces, la burocracia de las obras sociales se dirimía, parece, entre quién pagaba el combustible de la ambulancia. Claudio contó a DAVIDREY.com.ar (ver entrevista) que, incluso, los médicos se terminaron peleando entre ellos. No la querían derivar a un centro de mayor complejidad para atender a una nena con el «cerebro inflamado». Pero siempre hay alguien que antepone el corazón a las mezquindades del sistema.

Ahora está en el Hospital Garrahan, gracias a Dios. «Está como un bebé», contó el papá, «hoy le dieron leche para que tome por sonda. No me reconoce». Y al papá se le corta la voz… Desearía con todo el alma volver el tiempo atrás.

Candela Núñez tiene una encefalitis grave y puede quedar con secuelas importantes ya que el panorama, ahora, no es muy alentador. Pero, entre tanta sombra, hay una buena noticia: contó Claudio que los médicos… «no descartan que haya sido la vacuna«.

Se vacunó a las 18 h del martes 23 de noviembre. A las 19 de ese día, ya estaba internada… Y tenemos que celebrar que los médicos, al menos, digan… «puede que haya sido la vacuna«. Por más increíble que parezca, con ese solo hecho, Candela Núñez ha logrado mover toda una montaña.

Claudio, el papá, se comprometió en mantenernos al tanto de cómo evolucione su hija. Pero tiene un objetivo mayor: que todo el mundo se entere de lo que la vacuna ocasionó en Candela para que a ningún otro niño le suceda.

El tiempo siempre va para adelante… pero ocurre que miles, miles y miles de padres eligen buscar razones tontas que expliquen las adversidades del momento. La mayoría prefiere quedarse con lo que dicen los «médicos»:

  • La vacuna «despertó» una enfermedad que ya tenía;
  • Su hijo ya nació con un problema en el corazón;
  • Todo este tiempo de pandemia hizo que su hijo invirtiera sus horarios (???) y por eso desarrolló epilepsia (DAVIDREY.com.ar certifica este increíble argumento «médico», que está de moda);
  • Menos mal que se vacunó… Si no lo hubiera hecho, sería peor todavía.

«Yo no soy antivacuna», confió Claudio, «pero ahora desconfío de todas las vacunas. A mi hija no la afectó el corona, la afectó la vacuna. ¡Están experimentando con todos nosotros!».

Los medios masivos de comunicación, durante dos años, nos han llenado la cabeza con la historia de un virus maléfico, proveniente de China, que está causando un desastre. Y que por eso hay que ir corriendo a vacunarse. Y Claudio, y toda su familia, cumplieron al pie de la letra.

Pero lo más grave de todo es que los medios masivos de comunicación consiguieron lo peor de lo peor: AHORA TODO EL MUNDO DESCONFÍA DE LAS VACUNAS en general, como Claudio. Eso es lo que han conseguido estos imbéciles… que muchas vacunas verdaderamente necesarias hayan sido puestas «bajo sospecha» y que haya mucha gente que elija esquivarlas.

Y nos llaman «anti-vacunas» a nosotros… los que quisimos frenar este experimento.

En fin… Candela se vacunó a las 18. A las 19 estaba internada y a la medianoche convulsionó. Ahora está internada en el Garrahan… y hay que rogarle a Dios que no quede con secuelas importantes.

Pero, Candela, en su sueño… nos ha descubierto algo. Algo enorme, quizá lo más valioso del mundo. Seguramente las lágrimas de sus papás aún ardan en sus mejillas, sus manos hermosas, como ella. Quizás esas lágrimas sean el combustible que alimentan el fuego de aquel joven corazón… que tiene muchas cosas más por descubrirnos.

Candela, ahora, duerme… Se está recuperando. Pero nos pide algo, y ese algo que nos pide es un grito, es un reto, un cachetazo o una trompada.

«¡¡¡DESPIERTEN…!!!», nos dice.

Ya despertó a su familia. Ahora tiene que despertar al resto.

Ver entrevista al papá de Candela con CLIC AQUÍ:


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