Transcripción:
Secuestros, atentados, asesinatos sin parar… La situación era límite, y esto llevó a que un 21 de mayo de 1975 sean los mismos políticos los que manifestaran su preocupación. En rigor, en el Congreso de la Nación, el Senador Rafael Jáuregui reconocía “que la muerte y el rapto son ya argumentos y noticias de todos los días”; por su parte, el senador Luis Mattei hablaba de un “estado de verdadera alienación” y de que el país ya “no soporta más esta guerra no declarada”.
22 de mayo, año 70. Un grupo armado que se identificaría como Fuerzas Armadas Peronistas secuestra en Rafaela un camión con 20 toneladas de explosivos que iban destinados a la construcción de la represa del Chocón, en Neuquén. Dos terroristas con uniformes de la Policía Caminera habían parado al chofer, a quien de inmediato le dijeron: “No somos policías, somos peronistas y esto es un asalto”. Bueno, ¿vieron que sí hay peronistas que dicen la verdad? Este día, pero del 73, entre los incontables atentados por todo el país, resulta interesante el robo que realiza el ERP a la Universidad Nacional de Rosario para la “imprenta del pueblo”. Se afanaron hasta las perforadoras. Ellos mismos celebraron tamaña proeza en la revista “Estrella Roja”. Muchos de estos Robin Hood hoy están detrás de los reclamos universitarios.

Este mismo día, para no ser menos, las Fuerzas Armadas Peronistas (es decir, los rufianes de la izquierda infiltrados en el peronismo), asesinan en La Plata al secretario general de SMATA Dirck Henry Kloosterman. Tenía 41 años, estaba casado y era padre de tres niños. Los terroristas, que fingían cambiarle la cubierta a un coche, lo estaban esperando, temprano a la mañana, a que saliera de su casa. Cuando esto sucedió, lo mataron de 26 balazos. Su gran pecado había sido el de pretender unificar no sólo al gremio sino a toda la clase trabajadora. Como siempre que un sindicalista destacara por fuera del marxismo, al igual que Vandor y Rucci, Kloosterman pasaría a completar la interminable lista de sindicalistas asesinados por el terrorismo.
Cuando los zurdos te salgan con que los militares perseguían a los sindicalistas, la verdad es que ellos no sólo que directamente los mataban, sino que además mataron a los mejores y a los que verdaderamente representaban al trabajador. En fin, mataban todo lo que uniera, todo lo que tuviera un propósito nacional, todo lo que fuera argentino. El mismo Santucho, jefe del ERP, dijo que había que asesinar, al menos, a un millón de personas. No deja de ser un verdadero orgullo de argentino ser parte de un país que supo cómo barrer a estos criminales.
Fuentes:
«La otra parte de la verdad», Nicolás Márquez (2004).
«Montoneros El mito de sus 12 fundadores», Lucas Lanusse – Ed. Vergara (2005), Buenos Aires 2005 pág. 197.
«Tiempos de Revolución – Montoneros y FAR en Santa Fe, 1969-1973» (2005), Andrea Raina, pág. 118. 2025.
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