El colmo de los colmos: premian a Bonafini

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ESTOY… SIN PALABRAS. Oscuras voluntades de mi país procuran atentar contra el difícil aliento que aún tenemos los argentinos.
     Quien tomara por hipérbole aquello de que «el marxismo prontamente mostrará sus garras» ha pecado de ingenuo, de tonto ingenuo.
     Y yo era de los que creía que faltaba poco, muy poquito, para que el dictamen de la Justicia hiciera estremecer el suelo sobre el que pisan unos cuántos corruptos. Cuando más cerca estábamos de que fueran a desenmascarar a Hebe de Bonafini y su inmundo entorno, resulta que la Facultad de Periodismo de la Plata premiará a la presidente de Madres de Plaza de Mayo con la distinción «Rodolfo Walsh».
     Parece broma: de un terrorista, para otra terrorista.
     Así se detalla:

En el marco de la polémica que se generó en torno a la situación que atraviesa la Asociación Madres de Plaza de Mayo por las acusaciones de desvío de fondos que vinculan a su ex apoderado Sergio Schoklender, la UNLP entregará el viernes a las 16:30 el premio en la sede del Bosque, ubicada en Diagonal 113 y 63, de La Plata.

En el sitio de internet de la unidad académica informaron que el premio estará encuadrado en la categoría Comunicación y Derechos Humanos y resaltaron que entre los fundamentos «se reconoce la labor de las Madres en cuanto a las actividades que llevan a cabo relacionadas con la comunicación».
 

     No es la primera vez que la Facultad de Periodismo de la Plata sorprende por sus desopilantes premiaciones. Hace poco el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se llevó la misma distinción. Perdón… pero (¡qué ridículo!), ¿cuál es la periodicidad de este premio? ¿Cada cuánto lo entregan? ¿Cada vez que tienen que limpiarle la cara a un corrupto?
     No tengo palabras. Creo que es un soberbio insulto para todos los argentinos, incluso para ellos mismos. ¿Acaso los responsables de este «premio» no tienen hijos? ¿Acaso no se han puesto a pensar un poco el país de porquería que les están legando a sus vástagos? ¿No son conscientes, al menos, de la gravedad que todo esto conlleva?
     Por infinitas razones Hebe de Bonafini no puede ser premiada con nada, menos cuando se está discutiendo su responsabilidad al respecto del despilfarro de dinero que ha protagonizado con FONDOS PÚBLICOS. Ha ocasionado vergüenza su desenvolvimiento último: primero, respaldando al parricida de Schoklender; luego – al ser consultada por la prensa sobre el distanciamiento del último de Madres de Plaza de Mayo – excusándose cobardemente con una respuesta ‘categórica’ («No quiero hablar de puteríos»); por si esto fuera poco, inmediatamente se vería obligada a «limpiarse las manos» en un asunto que la involucra sí o sí, reprochándole a su ‘hijo adoptivo’ que, más allá de todo, «sigue teniendo alma de empresario»; por último – resumiendo – presenta una denuncia a la Justicia donde lo acusa de «robarse documentación» y de haberla estafado (lo hace para desprenderse de la causa en la que ella ES RESPONSABLE). De norte a sur fue la doña; toda una especialista del engaño.
     Se trata de una mujer cuyos hijos desaparecidos (por terroristas) siguen figurando en el padrón electoral. Una persona que festejó abiertamente el 11 de Septiembre. Una insensata que le deseó la muerte al Papa y que incluso, después de muerto, lo vaticinó «ardiendo en el infierno». Una guaranga que por cada dos palabras escupe tres groserías. Una imbécil que clama por los derechos humanos de las supuestas víctimas de algún supuesto terrorismo de Estado, mas absolutamente nada dice de las víctimas que resultaron de los ataques terroristas de sus propios hijos. Una descarada. Una mentirosa. Una innombrable. Una corrupta por cuya responsabilidad ha devastado todo principio de altura moral de la organización que preside. Una verdadera vergüenza para el país.
     Repasemos un poco las frases más ilustrativas de esta señora con poco de ilustrada:

“Yo estaba con mi hija en Cuba y me alegré mucho cuando escuché la noticia (de las voladuras de las Torres Gemelas). No voy a ser hipócrita con este tema: no me dolió para nada el atentado”;

«Qué pena que no estén los FAL, las armas con las que nuestros hijos quisieron hacer la revolución. Si el museo no va a mostrar cómo fue esa organización revolucionaria, las luchas que se libraron, los hechos que se realizaron, no sirve»;

«Estamos con los compañeros de las FARC, estamos con Chávez, estamos con nuestro presidente Néstor. Uribe
(ex presidente de Colombia) es una mie… y un hijo de p…»;

«¡Váyanse de nuestra plaza, bolitas hijos de p…! ¡Váyanse bolivianos de mie…!».

     Y resulta que la Facultad de Periodismo la premia con la distinción «Rodolfo Walsh» (otro terrorista), por sus «logros en comunicación». Una pregunta… ¿qué tiene de «periodismo» esa facultad?

     Y otra pregunta. Argentinos, ¿hasta cuándo vamos a seguir soportando?

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