Entrevista a la esposa de Claudio Kussman, el Preso Político que inició huelga de hambre

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María Ferreyra asegura que «no hubo ningún cambio con el nuevo gobierno», y que todavía no sabe por qué detuvieron a su marido. Los mismos que lo acusan de delitos de lesa humanidad lo daban por muerto. «Él mismo se presentó para decir que estaba vivo». Desde 2014 está privado de su libertad. 


David ReyEscribe: David Rey

<<Soy la compañera de toda su vida. Él es el único hombre de toda mi vida. Es terrible lo que nos está ocurriendo. Yo vivo en un lugar desolado. Llega la noche, tengo que poner las alarmas, encerrarme… Estoy sola…>>, cuenta María Ferreyra, la esposa del Comisario Mayor (R) Claudio Alejandro Kussman, Preso Político del kirchnerismo y vergonzosa herencia que el nuevo gobierno de «Cambiemos» decide mantener, es decir, no cambiar.

Lo más extraño (y significativo) de toda esta historia: todavía no saben por qué lo detuvieron. A grandes rasgos, un periodista de Página 12 lo acusó a Kussman de ser una de las personas que estuvieron presentes en alguna detención en la época del 70. Es todo lo que se argumenta, con eso basta. En fin, más de lo mismo en lo que respecta a la cuestión «presos políticos» en Argentina, es decir, ese plan sistemático para encerrar y torturar a todas aquellas personas que hayan estado involucradas en la Guerra Contrarrevolucionaria que enfrentó al Ejército Nacional con las organizaciones terroristas de ERP y Montoneros.

Pero evidentemente la guerra sigue. No terminó, sólo que adoptó otras directrices. Mientras que en los 70 los asesinos terroristas se camuflaban entre la población civil (utilizando de escudos nada menos que a sus propios hijos), hoy se encubren tanto en el poder político como en el mismo sistema judicial, de manera que ingeniosamente han reemplazado en parte las armas y las bombas por todo un artilugio que va desde apotegmas perniciosos a medidas tan arbitrarias como privar de la libertad a una persona y torturarla por las pésimas condiciones del encierro. Hoy la lucha es otra: cuarenta años atrás los Montoneros luchaban por llegar al poder y llevaban a cabo un «entrismo» tanto en el Peronismo como en el resto de los partidos políticos; ahora resulta que el cáncer comunista ya está enquistado en el poder y, desde el mismo, ejecuta de forma impiadosa su siniestro plan de dominación.

Claudio Alejandro Kussman inició entonces una huelga de hambre que ya lleva más de veinte días y que amenaza con llevarlo prontamente a la muerte. Es su manera de exigir justicia, «la que le han negado desde siempre», y es también su forma de resistir el avasallamiento por el cual está preso desde el año 2014. «Los jueces no se lo van a llevar por delante», aseguró su mujer, «él va a decidir sobre su vida».

A la fecha 350 Presos Políticos ya han muerto en cautiverio. Miles aún permanecen ilegalmente encerrados por aquel capricho ideológico que disfraza un genocidio flagrante. Al finalizar la entrevista a María Ferreyra, ya me avisaban de otro prisionero que, en la provincia de Córdoba, iniciaba otra huelga de hambre: Raúl del Prado.

Efectivamente, han cambiado las directrices. Pero la guerra… es la misma.

DAVID REY: ¿Por qué su marido, Claudio Kussman, está privado de su libertad?

MARIA FERREYRA: Mi esposo es un prisionero político, Claudio Alejandro Kussman, Comisario Mayor (R) de la Policía de la provincia de Buenos Aires. En el año 2011 nos avisan que en una página de Internet del periodista Diego Martínez de Página 12, decían que el tercero en un delito de lesa humanidad sería Claudio Kussman y que estaba muerto. Ante esto, mi esposo se presenta ante la justicia en Bahía Blanca con una nota que dice: “Yo estoy vivo, vivo en tal lugar, mis teléfonos son tales, cualquier cosa que necesiten estoy a disposición de la justicia”. Tres años después, el 28 de noviembre de 2014, lo detiene la Policía Aeroportuaria (PSA), como si fuera alguien peligroso. Mi marido no lo es, ha sido un buen funcionario, así lo dice su foja de servicio, no ha tenido nunca inconvenientes.

D.R.: Ustedes no se imaginaron que podían meterlo preso…

M.F.: Yo me imaginaba que podrían llegar a citarlo para esclarecer alguna situación en especial.

D.R.: ¿De qué lo acusan?

Captura 3M.F.: No lo sabemos. En esta causa, desde el 2014 que lo detuvieron, estamos solicitando a la Justicia que nos manden la parte de la Megacausa, de qué lo acusan, porque todo lo que hemos podido encontrar es gente que no lo nombra, que no lo identifica. Pero hay un secretario de un juez federal que infiere que aquel que no identifican y que no nombran sería mi esposo. Identifican a un suboficial que iría al mando de quién iban a detener y que sería el suboficial quien mandaba la comisión y el oficial que era mi esposo era quien se quedaba expectante mirando qué ocurría.

D.R.: Durante los “años de plomo”, ¿cuál fue la tarea desempeñada por Kussman? Hoy tiene 70 años, habría tenido 30 años en ese entonces.

M.F.: Calculo que en ese momento sería oficial inspector, recién recibido después de haber ido a la Escuela Vucetich durante 3 años, en Bahía Blanca, donde había llegado de chico.

D.R.: ¿Qué aberraciones ha sufrido su marido en cautiverio?

M.F.: Este último tiempo cuando él decide hacer la huelga de hambre, le hacían controles cada dos horas y cada cuatro de noche, no le permitían descansar. Nosotros tenemos la página www.prisioneroenargentina.com y subimos allí lo que estaba pasando, al otro día inmediatamente cesan con lo que estaban haciendo. Y una médica decide trasladarlo al hospital, pero que no tiene la tecnología para contener a un hombre en el estado en el que está mi esposo.

D.R.: ¿No hubo un momento en el que él interrumpió la huelga de hambre?

M.F.: Exacto, porque íbamos ya por el sexto juez cuando por uno o dos días un juez reemplaza a la última jueza subrogante, que está en este momento, y dice que cese la huelga para poder interiorizarse sobre la causa y tomar alguna decisión. Estuvo dos días, no tomó ninguna decisión. Volvió la jueza, le habíamos pasado un escrito para una domiciliaria, que lo refrenda el abogado, pero la jueza dice que no porque se puede fugar, que si bien tiene 70 años su enfermedad puede ser atendida en el hospital del servicio penitenciario federal.

D.R.: ¿Qué padece el comisario Kussman?

M.F.: Tiene un problema en el hígado, serían arterias que están teniendo un tamaño descomunal por el cual se van agrandando. Hemos logrado que le tomen una tomografía, luego no se han repetido más. Lo tenían que haber llevado a hacerle una biopsia de hígado, a ver a un hepatólogo, nada de eso se realizó, así que quedó sin atención médica, más su problema grave que tiene de piel. Ya no está permitiendo que lo atiendan.

D.R.: ¿Cómo tomó usted el hecho de que su marido inicie una huelga de hambre?

M.F.: No me sorprendió porque lo conocemos profundamente, sabemos de sus valores, su ética y su moral, y los jueces no se lo iban a llevar puesto cuando quisieran ellos. Él iba a tomar decisión sobre su vida. Es muy doloroso. Yo soy la compañera de toda su vida, él es el hombre de toda mi vida, nosotros nos conocimos muy chicos y comenzamos a tener un trato más asiduo cuando yo tenía 16 años y él 18, así que él hoy tiene 70 y yo 69. Hemos pasado toda una vida juntos. Y es terriblemente doloroso, es espantoso lo que nos está ocurriendo. Pero tanto yo, como su hijo, como su nieta, no podemos permitir que le sigan haciendo lo que le están haciendo. Él siente que la liberación para él sería la muerte..

D.R.: Usted ha publicado una solicitada en el diario La Nación en donde aclara que él mismo dice que toma esta decisión porqCapturaue no quiere ser más una carga para su familia.

M.F.: Él no es una carga, lo queremos a nuestro lado. Desesperada, publiqué esa solicitada y tuvo sus efectos porque ayer llegó el viceministro de Justicia de la Nación al hospital y estuvo casi tres horas con mi esposo escuchándolo exponer todo lo que había ocurrido y la denegación de los jueces, creo que 6 de ellos son subrogantes que pasaron por la causa en 15 meses. Hay una denegación de justicia impresionante. La indefensión en la que nos han dejado estos meses ha sido un horror. Yo en este último tiempo tenía la gran ilusión de que hasta que viniera el juicio por lo menos mi esposo iba a estar en casa, íbamos a estar juntos. Yo vivo en un lugar muy desolado, no tengo vecinos, no tengo a nadie, así que ya al caer la tarde me tengo que encerrar, poner las alarmas, encerrar los animales, nosotros nos hacíamos una compañía increíble..

D.R.: ¿Por qué decide hacer esta huelga de hambre justo cuando ha cambiado el gobierno? ¿Por qué no la hizo antes?

M.F.: Porque esperábamos con cada juez que nos mandaran algo de la causa, tenemos cientos de pedidos hechos a la Justicia. Nos decían que pasara el abogado por la mesa de entradas y que retirara lo que habíamos pedido y cuando llegaba el abogado le decían que ahí no habían dejado nada para él, del caso Kussman no tenían idea de qué se trataba. Así nos fueron paseando durante meses. Queríamos tener confianza en la justicia, alguno de los jueces iba a hacer algo.

D.R.: ¿No le parece que los jueces están al tanto de esta situación aberrante y no se animan?

M.F.: Algunos puede ser que no se animan, otros son militantes.

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D.R.: Me da una buena noticia de que alguien del Gobierno se haya sensibilizado al respecto de esta situación. ¿El cambio de gobierno le ha inspirado algo de esperanza?

M.F.: No. Para nosotros no hubo ningún “Cambiemos”. Hemos mandado más de 1700 cartas al Presidente, a la Vicepresidente, a los ministros, a senadores, a diputados, al Papa, a la Iglesia acá en Argentina, y nadie se dignó a responder una sola carta.

D.R.: ¿Qué es lo que su marido se propone con la huelga de hambre?

M.F.: Justicia. Que no le sigan denegando la justicia. Como dije en la solicitada, no estamos pidiendo ningún perdón, aparte que mi esposo no ha hecho nada para estar pidiendo perdón, necesitamos que termine esta odisea en la que nos han metido, es muy macabro lo que nos han hecho.

D.R.: Uno abrigaba esperanzas nuevas, hace poco que asumió el nuevo gobierno pero creo que en este sentido está empezando a defraudar. Macri prometió terminar con el curro de los Derechos Humanos y nosotros no estamos viendo eso, todo lo contrario. Y lo que vemos con Claudio Kussman es señal de eso.

M.F.: Con mi esposo y mi hijo ya no creemos prácticamente en nadie de los gobiernos. Solamente vamos a darle la oportunidad al viceministro de Justicia, quien se comprometió a comunicar al Ministro Garabano lo que estaba ocurriendo. Vamos a confiar en su palabra de que él no sabía lo que estaba ocurriendo con mi esposo y con otros hechos más.

D.R.: ¿Dónde está preso su marido?

M.F.: Ahora está preso en el Hospital Penitenciario de Ezeiza.

D.R.: ¿Qué esperanzas tiene, María?

M.F.: Esperamos el día lunes a ver cómo se va a manejar el Ministerio de Justicia respecto de este tema. No buscamos solamente que lo llamen a indagatoria a mi esposo porque eso es algo que corresponde, hace tiempo que ya deberían haberlo llamado a indagatoria.

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