La versión «prohibida» de la historia – 17/09

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Transcripción:

Podría pensarse que se trató de una copia descafeinada del “Cordobazo”, pero la verdad es que el nivel de violencia del “Rosariazo” no tuvo nada que envidiarle. El 17 de septiembre de 1969 los resultados estaban a la vista: Rosario estaba en guerra. Otra vez, el terrorismo se aprovechó de un reclamo de los trabajadores para desplegar otro ensayo insurreccional. Había un paro parcial de ferroviarios en todo el país, pero acá las cosas cobraron un matiz alarmante de auténtica guerrilla urbana. Tenemos a una mujer asesinada por una bala perdida y a un niño de sólo 12 años que los manifestantes pusieron en el medio del quilombo, como hacen siempre. Entre todo el desastre, los terroristas, que contaban con francotiradores, provocaron el incendio de un tren de pasajeros con sus veinte vagones, lo mismo que con cientos de colectivos y otros vehículos, y claro que casas de particulares, instituciones y comercios fueron atacados por toda la destruida ciudad. Los atentados no paraban y no quedó otro remedio que correrlos a los tiros, y sin aviso.

Este día, pero del 73, el sereno de la Universidad Nacional de la Plata recibe una llamada durante la madrugada. Le avisan que el lugar está completamente dinamitado. Apenas hizo tiempo de salir a la vereda, y dos poderosas bombas -de las cuatro que habían sido colocadas- demolieron el comedor estudiantil. Este día, pero del 74, tenemos este bien nutritivo desayuno; y también tenemos esta más que riquísima merienda. La cosa está completamente desmadrada en todo el país. Mismo día, año 75, sigue la fiesta subversiva; y en Olivos asesinan a un vicecomodoro retirado mientras compraba en una verdulería: los terroristas ingresaron de golpe y lo acribillaron frente de todos los presentes.

Un 17 de septiembre, pero de 1980, un comando de terroristas argentinos, entre ellos Gorriarán Merlo, asesinan en Asunción -donde se había refugiado- al recientemente depuesto presidente nicaragüense Anastasio Somoza. Fue un operativo de película: lo interceptaron con dos custodios en el centro de la ciudad y les dieron pa que tengan con lanzacohetes y granadas. Entonces, no pocos terroristas argentinos estaban al servicio del Frente Nacional Sandinista de Liberación de Nicaragua.

Fijate una cosa. Este es el papá de Somoza, que también fue presidente; en la foto está abrazadito con Augusto Sandino, de quien tomarían el nombre los sandinistas. Ambos no sólo fueron militares, sino que ambos, además, fueron liberales y masones. Hasta que se pelearon y Somoza padre dio de baja a Sandino, no él sino terceros, porque, según dicen, “un masón no puede matar a otro masón”.

Cuando los zurdos se la tiren de “revolucionarios”, es probable que todo ese berrinche anticristiano sea digitado por alguna misteriosa fraternidad que justamente quiere eso: vernos peleados, divididos, dominables. Abajo, la desunión… Arriba, son todos hermanos. Hasta que se pelean y te mandan a que hagas el trabajo sucio.

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