Les guste o no… ¡Héroe de Malvinas, por siempre!

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TENGO ALGO PARA decir, y lo creo firmemente: Argentina está paciendo otra vez síntonas inocultables de terrorismo. Terrorismo no es solamente poner una bomba y descuartizar personas, es también obrar en pos de desestabilizar sistemáticamente un Estado mediante la alteración y/o adulteración de códigos, normas y postulados morales. Ya bastante rimbombante degeneración venimos tolerando los argentinos bien nacidos, pero lo que sigue es – sencillamente – intolerable  mire por donde se lo mire.
     Acaban de insultar la memoria de un Héroe de Malvinas, y por lo tanto, yo mismo también me siento insultado de la misma forma en que todo argentino de bien ha de sentirse. A instancia de organizaciones llamadas de «Derechos Humanos», el Consejo Deliberante de Mar del Plata debió retirar del recinto una foto del Capitán Pedro Giachino, el primer argentino caído en la Guerra de Malvinas. Según las mencionadas organizaciones, se le adjudica al condecorado héroe «haber participado en la represión» durante el Proceso de Reorganización Nacional.
     Y creo que la culpa es nuestra: nos excedimos en nuestra paciencia. Valdrá la pena consignar, probablemente, que en tiempos de la guerra contra la subversión, la palabra «represión» acaso muy otras connotaciones poseyó con respecto a las actuales. En la guerra se lucha por la propia sobrevivencia ciertamente amenazada por el accionar del enemigo; más aún en una «guerra asimétrica», como la que llevaron adelante ERP y Montoneros, donde no era posible por parte de nuestras Fuerzas Armadas prever o calcular el lugar, horario y forma del imprevisto ataque terrorista. Incluso la misma «desaparición» de subversivos se adscribe como un término plenamente entendible y tolerable en tanto se viva un contexto de profunda beligerancia, consignándose lo mismo precisamente como una técnica de combate. En fin, en toda guerra hay prisioneros, y nadie chilla.
     Como alguna vez diría el mismo Brigadier Juan Manuel de Rosas, juzgar el trabajo de un soldado durante una guerra con un juicio propio de tiempos de paz es, acaso, una proposición tan errada como eminentemente engañosa. Es, pues, una acción terrorista.
     Incalculablemente terrorista, toda vez que esas mismas organizaciones de «Derechos Humanos» nada jamás han dicho al respecto de la innumerable cantidad de veces que han homenajeado e incluso indemnizado a los mismos terroristas que más de treinta años atrás declararon la guerra a nuestra Patria. El mismo Roberto Santucho, cabeza del ERP, es hoy recordado como una “víctima” en el “Paredón de la Memoria”, en Buenos Aires. El mismo Rodolfo Walsh es recordado por “víctima” y hasta por “héroe”, en completa desconsideración de sus demostrados vínculos terroristas como de su misma acción terrorista luego de ser “adiestrado” en Cuba misma.
     Y los argentinos, toleramos.
     Y resulta que ahora, por si fuera poco, insultan la memoria de un soldado que ofrendó su vida en pos de que los argentinos tengamos bien en alto nuestro orgullo de Nación Soberana; de un soldado – el primero en morir en suelo malvinense – cuya alma aún sigue librando batalla para que los argentinos nunca nos distraigamos de aquel destino inexorable que nos instituye como pueblo, como república, como Estado, como Nación y como ARGENTINOS; de un soldado – el Capitán Pedro Giachino – que no sólo es héroe por su labor en el exterminio de los terroristas que asolaron nuestra Patria sino que también lo es por haber llevado el latir de su corazón guerrero donde la prepotencia británica nos daba por muertos.
     Argentinos, en lo que a mí respecta… hasta aquí llega mi paciencia. Por lo tanto, considero que  todo medio acaso será viable siempre que pretenda neutralizar el foco terrorista que obscenamente se gesta en nuestro país y amenaza el transcurrir futuro de las familias argentinas.

     HOY MÁS QUE NUNCA, CAPITÁN PEDRO GIACHINO, NECESITAMOS DE TU CORAJE Y VALENTÍA. NADA ENSUCIA TU RECUERDO NI OPACA TU HEROICO DESEMPEÑO. ¡SOLDADO, EN ALTO ESA FRENTE, BIEN APRETADO ESE PUÑO…!

     ¡SOLDADO, NO PEDIRÁS PERDÓN POR DEFENDER TU PATRIA!
 
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