Transcripción:
Democracia y libertad de expresión. ¿De qué nos habla esta gente?
Había sido despreciado y desafiliado del radicalismo por haber sido Ministro del Interior del presidente Alejandro Lanusse, de nada le valió haber sido uno de los artífices de la institucionalización del país y del mismo regreso de la democracia. El 15 de julio del 74, en democracia, el doctor Arturo Mor Roig fue acribillado a balazos, mientras almorzaba, en un restaurante de San Isidro repleto de gente. Casado, 4 hijos, 59 años; en lugar de vivir del robo, se dedicó a su trabajo cuando se retiró de la política. Tanto Balbín, su amigo, como el mismo Lanusse le habían indicado que se cuidara, pero los terroristas de Montoneros se adelantaron a cualquier recaudo que pudiera tomar. Con el tiempo, sus asesinos cantarían “qué contento estoy, vivan los Montoneros que mataron a Mor Roig”. Así honraban la democracia que debían a la misma persona que terminaban de asesinar.
Mirá la portada de Crónica del otro día, 16 de julio del 74. Todas las noticias remiten a hechos relacionados con el terrorismo. Así se vivía, entonces. En otra edición de este mismo día, se amplía respecto de una patrulla militar atacada a balazos por terroristas, cerca de Campo de Mayo. Un capitán y un teniente heridos por los disparos. Era la guerra, en plena democracia, que llevaban a cabo los guerrilleros… no los militares.
Pero esto no es todo. Al otro día, un 17 de julio del 74, la policía encontró la “cárcel del pueblo” donde Montoneros tenía secuestrado desde hacía 22 días a David Kraiselburd, en Gonnet. El lugar estaba, por increíble que parezca, a media cuadra de una subcomisaría. Kraiselburd, de 62 años, además de periodista y director del diario “El Día”, era vicepresidente segundo de ADEPA y director de la agencia Noticias Argentinas. El hombre, además de haber sido un exiliado del peronismo, se había propuesto tener un medio que compitiera con la información oficial.
Colgado en la pared, un cartel decía: “si cae la cana hay que matar al sopre”. En rigor, como era costumbre, cuando llegó la policía, antes de escapar, los terroristas lo asesinaron de cinco disparos, cuatro en la cabeza. Uno de los secuestradores era preceptor de la Universidad Nacional de la Plata. En fin, ¿no es raro que hoy la prensa y la política prácticamente que nada reclamen por la impunidad que todavía existe sobre este hecho y tantos más? Cuando los zurdos te hablen de democracia y libertad de expresión, sencillamente, te están tomando el pelo otra vez más. Es como una prostituta dándote clases de castidad. Utilizan tu valoración de las cosas, que ellos desprecian, para condicionar tu propio pensamiento. Más claro, echale soda.
…
Tu colaboración es ESENCIAL para seguir haciendo «Efemérides… y algo más».
Alias de Mercado Pago: davidrey11.mp
CVU de Banco Galicia: 0070233330004016158682
