¿Negacionista o apologista? La Argentina hoy, en libertad condicional

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Escribe: Orlando Agustín Gauna

Ahora, cualquiera que se oponga al relato oficial, es un delincuente que hace apología del delito.

O un negacionista.

A lo mejor, alguno pueda querer denunciarme por lo que voy a decir, pero yo afirmo que somos muchos los que opinamos que durante los gobiernos militares estábamos mejor que con los políticos en el gobierno.

En 1980, durante el gobierno militar, en la provincia de Santa Fe había en el Poder Ejecutivo casi 50 funcionarios superiores, por ejemplo: ministros, secretarios subsecretarios, etcétera.

Con el advenimiento de la democracia y a través de los años este número se incrementó hasta alcanzar una suma que supera los 800 funcionarios políticos en cargos superiores, solamente en la provincia de Santa Fe.

¿Para qué tantos cargos?

Tengamos presente, además, que cada uno de ellos necesita un séquito de asesores.

En estos días he paseado por la provincia de Mendoza.

Allá tome conocimiento de que, por ejemplo, la bodega Giol, que era una bodega propiedad del gobierno provincial, en sus últimos meses de funcionamiento, tenía cinco veces más funcionarios jerárquicos que obreros. Un trabajador, cada 5 zánganos.

Fue durante la Gobernación de Julio Cobos que se dispuso el cierre de la bodega.

La Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (FeCoVitA) se hizo cargo de las bodegas Giol y sumó a su línea de vinos la marca “Estancias de Mendoza”, que tuvo una gran aceptación. Ahora la bodega produce ganancias.

En la provincia del buen sol y del buen vino, en una concesión demasiado sospechosa, privatizaron el servicio de trolebuses, que explotaba el gobierno mendocino.

En su momento, investigaciones periodísticas, comprobaron que en el Congreso de la Nación había varios empleados que tenían fijado su domicilio en un restaurante que por el número de supuestos habitantes se parecía mas a un edificio de departamentos que a un restaurante.

Los políticos sancionaron la ley de matrimonio igualitario, también quieren aprobar el aborto, aunque de manera encubierta ya esté aprobado.

Sólo falta que apliquen la eutanasia a los viejos y a las personas con capacidades diferentes.

Los políticos, junto con la democracia y con todo el pueblo argentino, fueron vilmente atacados por organizaciones terroristas que pretendían implantar una dictadura castro comunista en nuestro país y fueron nuestras Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad policiales y penitenciarias las que evitaron que hoy nuestra Patria sea una «potencia» como lo son Cuba y Venezuela.

Y, a pesar de ello, hoy esa clase política, que sobrevivió gracias al accionar de los uniformados, los persigue y encarcela según sus propias conveniencias.

Por ejemplo, el general Milani gozó de las mieles del poder hasta hace pocas horas, pese a que estaba acusado desde mucho tiempo atrás de ser partícipe de los llamados delitos de lesa humanidad. Hoy, para los políticos, es conveniente meter preso a Milani y por eso lo detienen.

Sin embargo, hasta ahora no se lo ha alojado en un pabellón junto con los demás detenidos acusados de los mismos inventados delitos.

Los políticos, según su conveniencia, estatizan empresas de bienes y servicios, las privatizan y las vuelven a estatizar.

Ellos se enriquecen con los negociados que hacen, como estas privatizaciones y estatizaciones; y el pueblo argentino con sus impuestos paga las pérdidas causadas por estos negociados.

De la misma forma, a los que atentaron contra los políticos, la democracia y las instituciones de la república se los premia con jugosos subsidios e indemnizaciones con la plata de nuestros impuestos.

Pero a quiénes fueron víctimas de los atentados terroristas se los invisibiliza y se les niega cualquier tipo de indemnización.

Los políticos han desarmado nuestras Fuerzas Armadas. Han dejado al país en total estado de indefensión ante una eventual agresión de países vecinos.

También dejaron liberadas nuestras fronteras para permitir el tráfico de contrabando y de droga. Y poco han hecho contra este flagelo que está terminando con nuestra juventud.

Pueden denunciarme por negacionista o apologista.

Total… todos los argentinos estamos en libertad condicional.

Condicionada a la discrecionalidad de jueces prevaricadores, serviles al gobierno de turno.

Pero sería importante si alguien puedes desmentir estas afirmaciones.

Mientras, los que entran en la arena política se llenan los bolsillos junto con los empresarios más corruptos; los pequeños empresarios y el pueblo, quedan cada vez está más empobrecidos.

«Prefiero un gobierno que los demagogos llamen tirano; pero que me prive de los bienes que me brinda la actual libertad». 

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