
Escribe: David Rey
Rosario puede empezar a contar la historia. De hecho, la Cuna de la Bandera… esta vez la puede hacer flamear más brava que nunca. La misma ciudad donde, en 1975 (plena democracia), el Coronel Argentino del Valle Larrabure estuvo secuestrado 372 días dentro de una “Cárcel del Pueblo”, de las que ideaban los “jóvenes idealistas” del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) para torturar y asesinar a sus víctimas. No obstante, Rosario es también la ciudad cuyos habitantes ignoran que fue en Garay y Bariloche, a 20 cuadras de la céntrica peatonal Córdoba, donde tuvo lugar uno de los peores crímenes ocurridos en toda la historia del país y cuyos responsables gozaron de absoluta impunidad por más de 40 años.
El doctor Javier Vigo Leguizamón, abogado de la familia Larrabure, parece ser el encargado de “colocar la historia en el lugar donde debe estar”, es decir, por encima de la amnésica memoria que el relato, durante los años del kirchnerismo, pretendió imponer. En rigor, el miércoles 28 de febrero se presentará en la Cámara Federal de Rosario (Entre Ríos 435) nada menos que para plantear que el secuestro, la tortura y el asesinato de Larrabure sea considerado como delito de Lesa Humanidad. Hay fundadas expectativas en este sentido, como lo explica nada menos la importante convocatoria que se prepara para acompañar el fallo de la justicia rosarina, el cual puede representar un acontecimiento histórico para nuestro país.
Escuchar entrevista a Arturo Larrabure:
Entrevistado en Periodismo> para periodistas… ON THE RADIO (Radio FM «Gran Rosario» 88.9 Mhz), Arturo Cirilo Larrabure, hijo del coronel Larrabure, indicó que “los crímenes de Lesa Humanidad están basados en el Estatuto de Roma. Cuando se produce un ataque sistemático a la población civil, nos encontramos en presencia de crímenes de Lesa Humanidad. En aquellos años, en la Argentina ocurrieron más de 17 mil atentados o ataques a la población civil por parte de organizaciones terroristas”.

Respecto de por qué la justicia argentina omitió siempre esa apreciación, Larrabure sostuvo que “para quedar afuera de la clasificación de crimen de Lesa Humanidad, inventaron una composición en la que solo los ataques de Lesa Humanidad eran aquellos concebidos por agentes estatales. Eso es lo que intentaron hacer creer a la sociedad argentina. Pero eso, el Estatuto de Roma no lo dice en ningún lado. Acá lo que hay que tener en cuenta es que el Estatuto de Roma no pregunta ‘Quién’, sino pregunta ‘Qué’, ‘Cómo’, ‘Cuándo’, ‘Por qué’. Esas son las preguntas que se hacen los que escribieron el Estatuto de Roma. Y el secuestro, la tortura y el asesinato de mi padre, ocurrido en plena época democrática (1975) donde gobernaba Isabel Martínez de Perón, encuadra perfectamente dentro de la tipificación del delito de lesa humanidad”.
Larrabure recordó que su padre, secuestrado por el ERP en la Fábrica Militar de Villa María (Córdoba), estuvo encerrado en el sótano de una mercería que era atendida por Amorosa Brunet de González, quien vivía con sus hijas Rut y Estrella, una de las cuales estaba nada menos que embarazada al momento de llevarse a cabo tan horrible secuestro. “Esto era lo que estaba dentro de esa simulación que aparentaba ser una familia totalmente normal y tranquila, y abajo, en el sótano, se encontraba lo que era el horror”, precisó el entrevistado.
Quién fue el Coronel Larrabure y cómo quisieron disfrazar su asesinato
Entre los imputados en la causa, se encuentra precisamente Luis Mattini, máxima autoridad del ERP entonces, quien no solo le reconoció al periodista Ceferino Reato que estaba al tanto del secuestro de Larrabure, sino que, además, “ya no sabían qué hacer” con él.
Más allá del importante precedente, nacional e internacional, que fijaría la consideración de crimen de Lesa de Humanidad en torno al secuestro, tortura y asesinato del coronel Larrabure, ocurridos hace 43 años, restaría saber cuáles serían los pasos a seguir en función de esta clasificación, es decir, si también deberían cumplir penas de prisión los responsables de dichos delitos del mismo modo en que fueron presos más de 2 mil militares, policías y civiles en franca violación al principio de irretroactividad de la ley penal (entre otras tantas irregularidades más).
No parece esto, sin embargo, ser parte del espíritu que moviliza los ánimos de Arturo Larrabure, quien absorbe nada menos que la inspiración de un héroe, justamente su padre. Respecto del mismo, dijo: “Siempre supo que no iba a salir con vida, aún cuando fue tentado de recuperar su libertad, afirmó en su diario de cautiverio: ‘A ese precio no, prefiero la muerte. Hijo mal parido sería trocar este mísero encierro mientras mi alma se envilece en el fango de estos miserables’. Eso nos escribía, pero también en sus cartas nos decía: ‘Aún suceda lo peor, no deben odiar a nadie y devolver la bofetada poniendo la otra mejilla’. Lo hicimos muchos años hasta que el relato comenzó a superar la historia. Por eso, decidimos que era momento propicio y oportuno para salir a hablar y reabrir la causa de mi padre, para que la historia se coloque nuevamente en el lugar que siempre debió estar».