Senderos de libertad contra la dictadura sanitaria

"Estamos en una encrucijada donde el poder no tiene ningún tipo de regulación y la democracia resulta ser una caja vacía de contenidos, tan solo un “mercado” a la deriva, presa fácil de las 'corpos' corsarias transnacionales que siempre están al acecho".

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Escribe: Dr. Ramiro Salazar (*) (**)

Salir del formato virtual para ir hacia uno real es el desafío del momento. No podemos permitir que se expanda el efecto plandémico más dañino de todos, el de la virtualidad. La vida real de las personas está sustituyéndose, en gran parte, por una pobre vida virtual condenada al ostracismo, aislamiento y consecuente sentimiento de soledad. Las restricciones de las actividades sociales, educativas y recreativas que establece el gobierno a través de persecutorias técnicas de sometimiento y control nos recuerdan a las peores épocas vividas por la humanidad. Esta situación está produciendo estragos en la salud individual y colectiva de la población ante la mirada distraída de muchos. Parece ser que la única salida que le queda al pueblo es hacer los reclamos al estilo Chubut, donde tuvieron que retroceder con la mega minería después de la protesta. “El más oscuro rincón del infierno está reservado para aquellos que conservan su neutralidad en momentos de crisis moral” supo enseñarnos Dante Alighieri. Sería importante saber qué opina la mayoría silenciosa de la población.

Existe una prédica médica hegemónica que se manifiesta diariamente con disparatados argumentos, siempre cambiantes, en los medios masivos de incomunicación. Personajes mediáticos que azuzan la idea, por ejemplo, del separatismo y aislamiento intrafamiliar, promoviendo un muro imaginario entre vacunados y no vacunados. Mensaje que promueve la discriminación y el rechazo a la libre determinación en materia de salud.

Cuando la libertad es afectada, la Constitución Nacional es violada y se vulneran los Derechos Humanos, viene bien recordar a un presidente decía que “con la democracia se come, se cura y se educa”. Habría que actualizar dicha frase, a la luz de los acontecimientos, con un agregado: “siempre y cuando no existan patógenos, secuencias ensambladas, radiaciones o contaminantes”. Quedó claro que la democracia desaparece ante tales situaciones para quedar en manos de una dictadura sanitaria de las corporaciones transnacionales. Las mismas que poseen la capacidad de crear enfermedades y vender productos para el diagnóstico y sustancias para una supuesta cura. Negocio redondo. Estamos en mar abierto y a merced de los piratas sin bandera.

La democracia, como sistema de gobierno, posee mecanismos de autorregulación y autocontrol, que mediante la independencia de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial permiten desarrollar un equilibrio dinámico de la sociedad. En la actualidad, al no existir una oposición debido a que casi todas las agrupaciones partidarias obedecen al mismo patrón, la oferta política es la misma en todas ellas. Los partidos políticos están cooptados por organismos transnacionales o subsidiarias “fundaciones” que se ocupan de «influir» a líderes que llegaron al poder o que eventualmente podrían hacerlo.

Esta situación se observa sobre todo cuando hablamos del posicionamiento de la política en materia sanitaria. Abogan consciente o inconscientemente por una salud que no es ni privada ni pública, es corporativa transnacional de la Pharma Big, que junto a políticos y periodistas, que le dan cobertura local, gobiernan con la triple P constituyendo la trama del neoterrorismo sanitario internacional. En algunos países, este mecanismo se establece a través de una política de estado centralizada, en otros con acciones del mercado de salud y sus mecanismos de “incentivos” y, en otros más, como Argentina, son un perfecto tutti frutti donde todos meten mano (obras sociales y prepagas). Una muestra de esto es ver cómo venden medicamentos y suplementos medicinales en los programas de televisión, radios, diarios, promoviendo descaradamente la automedicación. Parece que nada aprendimos de la tan mentada resistencia antimicrobiana, generada por el uso y abuso de antibióticos. A propósito de esto, bien cabría preguntarse si la COVID no guarda relación alguna con tantos antimicrobianos, antivirales, antiparasitarios y otros medicamentos consumidos a granel por el mundo.

Descabezaron a todos los médicos de cabecera para que las decisiones de salud sean tomadas en otro lugar. Ninguna autorización de ellos se consideró necesaria para aplicar el ensayo clínico experimental. Claro, ningún médico consciente la firmaría.

Estamos en una encrucijada donde el poder no tiene ningún tipo de regulación y la democracia resulta ser una caja vacía de contenidos, tan solo un “mercado” a la deriva, presa fácil de las corpos corsarias transnacionales que siempre están al acecho.

¿Cuál es el futuro qué le estamos dejando a nuestros hijos y nietos, lleno de controles tecnológicos, persecuciones, reducciones, tapabocas, una vida real hecha en sótanos o montañas sin integración social? ¿Cómo es ese mundo imaginario?

La Dictadura Sanitaria debe ser derribada, no esquivada. ¿Ponerse tres o cuatro inyecciones, más unos cuantos hisopados, para realizar un viaje, ir a trabajar, ingresar a un centro recreativo o cultural? Esto no estaba en el contrato preexistente de la Constitución Nacional. ¿La van a reformar para adaptarla a este desatino? ¿Querrán modificar también el código de Nüremberg, por las dudas?

La tecnología de avanzada que prometía facilitarnos la vida en comunicación e información, se transformó ahora en una trampa para incautos. Quieren apropiarse de nuestras vidas, una Dictadura Falso Sanitaria y Tecnológica pretende someter casi al rango de esclavitud a todos los pueblos del mundo. Los espejitos de colores de la conquista de América siguen vigentes, pero en nuevos formatos; somos los indios de ahora, atrapados en una vida virtual a cambio de nuestra libertad. La tecnología al servicio de la dictadura y el control de la población sana.

Computadoras, celulares, cámaras de vigilancia para la tiranía: ¿un mundo feliz?

Es interesante observar la metamorfosis camaleónica en algunos periodistas, que en un principio contaban uno a uno, cada caso de enfermos y fallecidos mientras que ahora ocultan los casos de efectos secundarios del experimento masivo. Antes era todo absoluto y ahora es todo relativo, ¡qué transformación! La virtualidad gobierna a la realidad.

Antes de terminar este artículo quiero enviar un mensaje para todos los que luchan por la libertad en cada plaza, calle o cualquier rincón del planeta:

¡Cada uno de Ustedes son una estrella en la noche oscura de la humanidad!

¡Iluminen! ¡Sean luz en la oscuridad! ¡Sigan abriendo senderos de libertad! ¡Mi respeto, admiración y solidaridad para todos y cada uno de Ustedes!

(*) Médico Epidemiólogo – MP 11.700
(**) Título original: «Senderos de libertad»


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