Transcripción:
Cuál es la diferencia entre un criminal y un terrorista, o qué convierte a un criminal en un terrorista. Sencillo, el nivel de perversión. Al menos el criminal, no publicaría sus acciones como hicieron los terroristas en Argentina. Fijate este recorte de “Estrella Roja”, la revista del ERP. Entre tantos delitos que consignan, nos avisan que un 06 de julio de 1973, tras millonario pago de rescate, liberan al empresario estadounidense John Thompson, el cual inmediatamente se va del país. El terrorista es un criminal que cree que sus aberraciones están bien, que se hacen por un bien y que son ejemplares. ¿Y qué lugar te parece que ocuparían hoy aquellos inmorales que recuerdan a estos pervertidos como “jóvenes idealistas”?
Un 07 de julio vamos al año 77. Mientras los agentes de la Policía Bonaerense Miguel Jarmoszyec y Martín Duetes prestan servicio en el partido de Berazategui, desde un vehículo son acribillados por un grupo de terroristas, resultado asesinado el primero de los mencionados y gravemente herido el segundo. A ambos les fueron sustraídas sus armas. Incluso en el año 77 estos atentados seguían siendo habituales: matar al policía por el sólo hecho de serlo.
¿Y sabías que un 08 de julio de 1971, durante una visita del presidente uruguayo Jorge Pacheco Areco al presidente Alejandro Lanusse, el ERP y Tupamaros habían planificado un doble magnicidio? Habían sido advertidos por la policía la noche anterior en un bar frente del Luna Park, en plena preparación; fueron arrestados con armas y bombas. El plan consistía en chocar con un camión cisterna cargado de combustible contra la parte trasera del palco presidencial, momento en el que accionarían los explosivos. La idea era calcinar a ambos mandatarios mientras celebraban el Día de la Independencia Argentina. De película. Esta célula terrorista contaba con 15 miembros, entre hombres y mujeres argentinos y uruguayos, y estaba comandada por un subversivo de nacionalidad española.
Cuando los zurdos te insulten o etiqueten por contar estos hechos históricos (absolutamente verídicos, documentados; dato, no relato), la verdad es que indirectamente nos están avalando por dos cuestiones: los pánfilos no van a creer el nivel de salvajismo criminal de quienes consideran como a impolutas palomitas de la paz (es decir, desprecian tales acciones, gracias a Dios); por otro lado, lo cierto es hasta el día de hoy hay perversos empeñados en negar o disfrazar el horror que llevaron adelante (es decir, validan dichas acciones). En ambos casos, la verdad es la misma, les guste o no: no fueron santos, fueron terroristas, y sus insultos nos dan la razón.
