Windows 8 no es para hispanos

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QUERÍA APROVECHAR PARA probar la versión preliminar de Windows 8 pero resulta que no encontré ninguna versión en castellano. Hay en francés, alemán, chino y japonés (además de inglés, obvio).
     En principios, me dio bronca. Los hispanohablantes somos la mayor parte de América, y después del chino, el castellano se constituye como la segunda lengua del mundo en cantidad de hablantes nativos.
     Me pregunté cómo es posible que seamos tan «prescindibles» para una firma como Microsoft a la hora de evaluar sus productos, si en definitiva somos y seremos una fuente efectiva de ingresos.
     Somos muchos más, por ejemplo, que los franceses y los alemanes… pero, ¿en qué cosas, entonces, somos menos? ¿En qué cosas somos menos para que Microsoft no nos tenga en cuenta al momento de evaluar sus productos?
     Y la verdad, es que debo tenderle la derecha en muchas cuestiones a los norteamericanos, y dejar de lado – por esta vez – mi orgullo hispanohablante. ¿O acaso existe algún país de habla hispana que no esté completamente sumido en el tercer mundo? ¿Argentina…? ¿España? ¿México? A ver… ¿sería relevante, para Microsoft, la “doctorada” opinión de un país que oscila entre el carnaval y la banana? ¿Qué podríamos aportarle nosotros a Windows 8? ¿Cuál de todas nuestras universidades produce ingenieros cuya formación y competencia los ubique a la altura de poder indagar, evaluar, cuestionar, proponer mejoras, aceptar cambios, aprobar variantes?
     Pero esto no sería todo. Tengo más preguntas. En materia de software, ¿acaso algún gobierno de habla hispana está aunque mínimamente compuesto por personas que sepan algo de informática? Mínimamente, nada más. Si yo fuera Microsoft, dirigiría mis productos – para que sean evaluados – hacia países cuyos gobernantes puedan apreciar las mejoras que se ofrece, es decir, hacia lugares donde haya una legislación importante al respecto de software. Se dice, comúnmente, que la tecnología avanza mucho más rápido que las leyes. ¿No será que Microsoft apuesta hacia países cuya legislación no está tan atrasada como la de los países hispanohablantes? ¿De qué le serviría a Microsoft, por otro lado, intentar ganar mercado en lugares donde – por falta de legislación – ya lo tiene ampliamente ganado? Por otro lado, Microsoft dirige sus productos hacia lugares donde habrán de ser comprados, y no precisamente donde serán sobradamente pirateados, cosa en la que somos campeones del mundo.
     En materia de patentes, ¡ya! díganme un solo país ‘castellano’ que esté a la vanguardia en materia de invenciones, inversiones, licencias, etc. Los argentinos pensamos que con el dulce de leche y la birome ya nos ganamos el cielo. Los españoles todavía huelen a oveja de tanto patear el campo. Los mexicanos con sus comidas picantes y su patriótico tequila se piensan que tienen colonizado el planeta hasta el año 5000. ¿Qué nos van a venir con ‘eso’ del Windows 8?
     Políticamente, si bien todo el mundo se halla en épocas de convulsión, las nuestras no son las menos. Microsoft se ha decidido por dirigirse a lugares más o menos estables, serios. ¿Acaso podría estar dirigido a países en constante ebullición? ¿Qué puede hacer un venezolano con una copia preliminar? ¿Y un cubano? ¿Y un argentino? Muchachos, acá no tenemos tiempo para esas cosas; la «revolución» de nuestros «pueblos» nos arrastra hacia otras prioridades, más allá de ver si es «lindo» o «feo» el nuevo sistema operativo. ¡Háganlo en bengalí antes que español!
     Absolutamente en todos los rankings, absolutamente ninguna universidad de algún país español figura entre las cien o doscientas más prestigiosas del mundo. NINGUNA. Y eso que somos el segundo idioma con mayor población de hablantes nativos del mundo. Estados Unidos tiene siempre las suyas; también Inglaterra, lo mismo Alemania y en Francia llegó a la categoría de debate nacional la discusión sobre por qué sus universidades descendieron puestos en las mentadas mediciones. ¿A nosotros nos puede llegar a importar mínimamente algo así? Por el contrario, por caso los argentinos, desmerecemos dichos rankings tildándolos de ‘elitistas’ u otras payasadas. Miden el nivel de educación que recibe un alumno, simplemente. No miden si son lindos o feos o si van bien vestidos. Miden la excelencia educativa, eso miden. Y nosotros, lejos.
     Entonces… ¿por qué la versión preliminar de Windows 8 no viene en español? La pregunta es incorrecta. Más bien deberíamos preguntarnos: ¿para qué la versión preliminar de Windows 8 va a venir en español, para qué, para quiénes? La Universidad Tecnológica de Rosario (UTN), lejos de ser un reducto de tecnología, ideas, operatividad, desarrollo… es un antro politiquero cuyos pasillos dan asco de tanto cartelito colgando, en medio del paso, en el techo, en el piso, en las mesas… ¿A ellos, Microsoft, les va a pedir que evalúen Windows 8?
     Nuevamente, pido perdón por si al principio de esta nota me enojé con la firma norteamericana. Ojalá algún día, conjuntamente con la versión en inglés, les resulte aunque sea curioso lanzar también una en español. Tan sólo eso significaría mucho para nosotros, los que seguimos esperando.
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