El crimen que tuvo en vilo a todo el mundo – 21/03

3

Transcripción:

Oberdán Guillermo Sallustro, director general de Fiat-Concord Argentina, fue secuestrado a las 11 y media de la mañana del 21 de marzo de 1972 por el ERP cuando salía de su casa en Martínez, y ni siquiera los mismos terroristas habían imaginado el impacto que el suceso tendría, dado que hasta el papa Paulo VI iría a pedir por su liberación. Sallustro, de 56 años, era de nacionalidad italiana y padre de 5 hijos, había sido enviado a la Argentina para aumentar la productividad de la compañía.

El titular de Fiat en Italia, Aurelio Peccei, vino de inmediato a nuestro país para negociar el rescate de su colega y amigo, pero los terroristas, entre varias exigencias, pedían algo que el gobierno de Alejandro Lanusse no estaría dispuesto a conceder: la liberación de 50 guerrilleros. Peccei se entrevistaría nada menos que con el mismo jefe del ERP, Mario Roberto Santucho, detenido entonces, pero, a pesar de que ofreció más dinero del exigido (hasta habría ofrecido un cargamento de armas a entregar en Uruguay), no obtuvo resultados favorables.

Los secuestradores tuvieron cautivo a Sallustro en tres cárceles “del pueblo” distintas. Cuando en una casa de Villa Lugano arribó la policía el 10 de abril -luego de veinte días y una treintena de detenciones-, fueron recibidos a los tiros. A pesar de que los terroristas estaban rodeados, lograrían curiosamente escaparse por la parte trasera del inmueble, aunque llevándose consigo la vida de la víctima, a quien mataron de tres disparos. El mismo día, el ERP también asesinaría, en Rosario, al general Juan Carlos Sánchez, en un espectacular operativo.

Tanto Peccei como Sallustro, en su juventud, habían formado parte de la resistencia “antifascista” que combatió a Benito Mussolini. Peccei le habría dicho a Santucho algo que lejos de ayudar, empeoraría las cosas: “Yo también fui guerrillero en Italia, pero siempre estuve dispuesto a respetar la vida humana”. Lo que más disgusta a un fanático es que alguien como él haya podido salirse o recuperarse.

Acá tenemos la clave que explica la esencia del terrorismo. No quieren un mundo mejor ni más justo, se proponen por cualquier medio -sin importarles nada- imponer su propia visión de las cosas. Necesitaron y necesitan apelar a la violencia no sólo por la inaplicabilidad de sus ideas sino porque el odio y el resentimiento que los alienta no los podría hacer comportar de otra manera. Cuando los zurdos entre ellos se llaman “compañeros” lo que en verdad están haciendo es revelarnos ese código de fanatismo ciego y criminal con el que hasta hoy se identifican. Si algo ha caracterizado siempre a estos delincuentes es que son, sencillamente, irrecuperables. Y no lo digo yo, sus hechos lo ratifican.

Tu colaboración es ESENCIAL – Alias de Mercado Pago: davidrey11.mp