15, 16 y 17/02 – La guerra que hoy niegan

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Transcripción:

La década 70, al rojo vivo.

15 de febrero del 75 (democracia), el mismo día, Montoneros arroja granadas de guerra contra un local en La Plata de la Concentración Nacional Universitaria, en Buenos Aires al Batallón de Infantería de Marina N.º 3 y a los domicilios de dos de los directivos de la empresa Molinos Río de la Plata. En todos los casos, ellos mismos califican a sus delincuentes como “Pelotón de Combate”. Ahora niegan que hubo una guerra. También un 15, pero del 77, un montonero en retirada resiste a los tiros. Termina asesinando a una niña de 14 años que se hallaba jugando en una plaza, en Rosario.

Mismo día del 76, son asesinados dos uniformados de la Policía de Mendoza, Santos Tomás Fredes Campillay y Pablo Roberto Puebla. Las organizaciones terroristas imponían a sus aspirantes -sobre todo universitarios- la condición de matar a un policía para ingresar o ascender en las mismas. Esto se hacía para garantizar la destrucción moral de los guerrilleros. Ante todo, debían ser asesinos.

16 de febrero, año 73, el ERP secuestra al empresario del frigorífico de Monte Grande, Naum Kacowicz. Reciben 500 millones de pesos por pago de rescate. El mismo día se registra una seguidilla de ataques con bombas contra comercios y domicilios en Santa Fe y La Plata.

17 de febrero, año 73, las Fuerzas Armadas de Liberación secuestran al hijo de 8 años del Cónsul de Islandia Alejandro Huston. Tras pago de 17 millones de pesos lo liberan 7 meses después, un 21 de septiembre.

Mismo día, pero del 77, Montoneros asesina al cabo 1º Osvaldo Ramón Ríos durante un allanamiento en Quilmes. Mismo día, pero del 78, los mismos forajidos ametrallan la casa del Ministro de Defensa Brigadier Mayor José María Klix, en Capital Federal, y hacen estallar un explosivo en la casa de Pilar del Subsecretario de la Presidencia Ricardo Yofre.

Cuando los zurdos cuestionen la forma con que se los combatió (tan legalistas que parecen), la verdad de la milanesa es que si ellos no hubieran sido tan cínicos y asesinos no habría tenido lugar la respuesta que recibieron. El mismo Galimberti, jerarca montonero, dijo que “si los militares nos hubieran combatido con el código bajo el brazo, no hubieran ganado la guerra”. En fin, mientras nosotros lamentamos los excesos, ellos todavía aplauden los crímenes que cometieron… y que aún cometen. Doble motivo para celebrar, entonces, la guerra que ganamos sea como sea.

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