Transcripción:
Memoria, sí… pero con información real. Vamos.
12 de marzo, 1960, Guillermina Cabrera Rojo, de sólo 3 años, se convierte en la primera víctima del terrorismo en Argentina. La banda Uturuncos, para matar a su papá -mayor del Ejército-, irrumpió en su casa de La Lucila e hizo explotar una bomba que la derrumbó por completo. El resto de la familia se salvó por milagro. Plena democracia. Cuando los zurdos menosprecien la democracia de Frondizi por estar proscripto el peronismo, deciles que quizá lo estaba porque peronistas se decían ser los que llevaron a cabo este atentado.
También un 12 de marzo, pero del 71, asesinan en Remedios de Escalada a un policía que impide un asalto a una entidad crediticia y, en Zárate, el mismo día, pero del 74, terminan con la vida de un cabo segundo de la Prefectura Naval para robarle el arma. Lo remataron en el suelo.
13 de marzo, año 74. aparece en Zárate, herido de gravedad, el suboficial segundo retirado de la Armada Mario Reduto. Había sido secuestrado por el ERP casi un mes atrás. Reduto moriría poco después dado que, además de un disparo en el corazón, había sido duramente torturado: le habían cortado la lengua, los testículos, y tenía quemaduras y huesos fracturados por todo el cuerpo. Acá tenés a los verdaderos torturadores.
También un 13, pero del 75, los terroristas dejan huérfanos a ocho hijos tras asesinar a un agente de la policía de Córdoba. Y el mismo día, pero del 76, en distintos atentados de Capital Federal y Córdoba asesinan a tres policías más, dos de ellos retirados. Entre los escombros, productos de una bomba, también darían con el cadáver de otra víctima fatal. Mostrales esto cuando te digan que para marzo del 76 la guerrilla ya no existía.
Por si esto fuera poco, este mismo día del 76, en Valentín Alsina, durante un enfrentamiento cae abatido el terrorista Rafael Cifaldi, de sólo 22 años. Los mismos montoneros darían cuenta de que ellos hicieron DESAPARECER su cadáver para que no “caiga en manos del enemigo”. ¿Cuántos habrá, dentro de los ocho mil, que los mismos terroristas hicieron desaparecer?
Aunque parezca mentira, hay mucho más. En fin, secuestraban, torturaban, mataban y hacían desaparecer personas. Exactamente todo lo que hoy denuncian, ellos mismos lo hacían. A los farsantes del relato oficial les molesta mucho que recordemos estas cosas. Doble problema para ellos: primero, porque nosotros sí tenemos muy buena memoria; y segundo, porque ya nadie cree en sus mentiras.
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